CLIMATOLOGÍA Cambios causados por el calentamiento del Pacífico.







California sufre la peor sequía en 500 años. En la imagen, un pantano en San José (California). REUTERS





Atípico es el adjetivo más utilizado esta temporada por los meteorólogos.
Pero para quien esté siguiendo con atención los fenómenos climáticos del arranque del año en todo el mundo el epíteto que viene a la mente es loco.
California vive la peor sequía en 500 años, Canadá y el oriente de EEUU han tenido un inicio de año níveo y tan frío que el mercurio ha batido récords de hace 40 años.
Reino Unido lleva semanas azotado por una sucesión de ciclogénesis explosivas sin precedentes que han provocado las mayores inundaciones de la historia del Támesis y el resto de Europa respira un invierno primaveral muy rico en lluvias, pero apenas sin bajas temperaturas.
Tomando prestado el título de la célebre película de Stanley Kramer, el clima está loco, loco, loco. Y España tampoco se escapa de esta demencia de la meteorología.
A las costas gallega y de la cornisa cantábrica las han vapuleado día tras día una sucesión de temporales de mar que han dejado el récord de oleaje en algunos puntos a 10 centímetros de su marca histórica (en Estaca de Bares, La Coruña, se han medido olas de 12,8 metros).
 Además, la abundancia de lluvias y las bajas temperaturas están marcando un invierno «atípico», en palabras de la portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
La Coruña está cerca de batir su récord histórico de precipitaciones en un arranque de año y aún quedan 20 días para acabar el mes. Pero, de nuevo, esto es sólo en algunos puntos de la Península. En otros, aún no saben lo que es que llueva en 2014. En Valencia, que en 1980 se recogieron 235 litros por metro cuadrado entre enero y febrero, este año han caído 6 litros.

En Argentina, Uruguay casí todo febrero de lluvias, luego de un diciembre y enero con olas de calor sin precedentes.
Aludes e inundaciones en zonas andinas de Argentina, el agua inundando Bolivia..en fín..

¿Qué está pasando? ¿Es el cambio climático o de verdad el clima se ha vuelto loco? Los expertos coinciden en que no es posible aún responsabilizar al cambio climático. Pero aseguran que la causa de todo radica en el calentamiento del océano Pacífico.
El sur de Reino Unido se inunda como nunca lo ha hecho, ciudades del norte de EEUU se congelan a menos de 40ºC bajo cero, los países nórdicos aún no han visto llegar las nieves y las bajas temperaturas propias de la época y el resto de Europa despacha el invierno como una suerte de primavera temprana. Y todo es culpa de un gran cambio en el Pacífico que ha potenciado la corriente atmosférica dominate sobre este océano, a miles o decenas de miles de kilómetros de todos los lugares afectados.
Un informe, realizado por el Met Office -la agencia meteorológica- y por el Centro para la Ecología y la Hidrología de Reino Unido con gran celeridad debido la presión generada por las inundaciones, sitúa las causas iniciales de todos estos cambios en una intensificación de la corriente en chorro del Pacífico. No es sencillo alterar este enorme corredor de aire que cruza esta gran masa de agua y normalmente sólo sucede cuando ocurren fenómenos globales como La Niña, un fenómeno climático que cambia la temperatura del océano.
Pero en este caso ha sido acelerado por las lluvias persistentes y acentuadas en Indonesia junto con un aumento de la temperatura del océano Pacífico en esta región. «La anomalía cálida del Pacífico le aporta a la corriente en chorro más energía y humedad», explica Ana Casals, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología. En otras palabras, el aumento de la evaporación en esta lejana área del Pacífico ha sido como la gasolina que necesitaba el fuego de la enorme corriente de aire que viaja hacia Norte América. Y el efecto que ha tenido esta mayor fuerza de la corriente ha sido devastador en Canadá y el oriente de EEUU. Según los cálculos de las autoridades estadounidenses, sólo en este país ha afectado a más de 200 millones de personas y los costes pueden superar los 5.000 millones de dólares (más de 3.500 millones de euros).

El efecto que ha tenido el cambio de la corriente en chorro del Pacífico sobre Norte América ha sido devastador. Reuters



El efecto sobre el océano Atlántico

No obstante, sus consecuencias no se han quedado sólo en eso. Después de atravesar Norte América, esta corriente proveniente del Pacífico ha alterado también el chorro polar del Atlántico Norte (una calle que conduce los vientos que viajan a la máxima velocidaden las capas altas de la atmósfera sobre este océano y que es aprovechada por los aviones para ahorrar combustible en sus rutas transoceánicas). Y según el informe realizado por el Met Office, ha provocado que esta corriente de aire sea este invierno un 30% más potente de lo normal. «Además de ser más fuerte, este año ha coincidido la latitud del lugar de formación de las profundas borrascas que están llegando una detrás de otra sin descanso a Reino Unido y que nos están afectando también en España», afirma Ana Casals.
Los frentes provenientes del Oeste durante todo el inicio de año son el último ingrediente que falta en el cóctel del extraño invierno que recorre Europa. «Cuando vienen del Oeste nunca son fríos», dice Casals.
Mientras Europa nada entre las aguas de un invierno con precipitaciones de récord. Otros rincones del mundo atraviesan severas sequías que amenazan con la guadaña de la escasez. California es conocido en EEUU como el Estado dorado (Golden State), pero en los últimos meses su color áureo se está tornando cada vez más marrón. Un sobrio marrón pajizo en pleno febrero.La transformación se entiende cuando se miran los datos recogidos por la Agencia Nacional para la Atmósfera y el Océano (NOAA, por sus siglas en inglés) y por el Departamento de Agricultura de EEUU: el 62% del territorio de California -el tercer estado más grande de EEUU tras Alaska y Texas y con una extensión tan grande como Suecia- se encuentra en estos momento en estado de sequía extrema.
La tierra está agrietada y el polvo se ordena en oscuras nubes que diluyen los rayos del sol y traen recuerdos de la trágica época del Dust Bowl de los años 30, cuando seis años de sequía continuada obligaron a desplazarse a más de tres millones de habitantes de las Grandes Llanuras de EEUU, arruinaron la gran mayoría de los cultivos y multiplicaron los efectos devastadores del crack del 29, inspirando el ambiente de obras maestras del cine y la literatura comoLo que el viento se llevó, dirigida por Victor Fleming basándose en la novela original de Margaret Mitchell, o Las uvas de la ira de John Steimbeck, llevada a la gran pantalla por John Ford. Como en aquellos años aciagos, este invierno los ganaderos se están viendo obligados a vender parte, sino todas, sus cabezas de ganado ante laimposibilidad de alimentarlas de forma natural debido a la falta de pastos.
California está atravesando el periodo más seco desde que se comenzaron a tomar registros en California en el año 1840. Pero algunos expertos van más allá. «Este podría ser el año hidrológico más seco desde hace 500 años», asegura Lynn Ingram, paleclimatóloga de la Universidad de California en Berkeley. De acuerdo con el análisis de los anillos de crecimiento de los árboles -gracias a los cuales se pueden diferenciar los años de carencia y los de abundancia de agua- California no había estado tan seca desde 1580. Según relata el profesor de Historia de la Universidad del Estado de California Ethan J. Kytle en The New York Times, el final de enero «ha sido este año como abril, con los árboles en plena explosión primaveral».
Meandros muy fuertes que arrastran aire polar hasta los trópicos.http://earth.nullschool.net/#current/wind/isobaric/250hPa/orthographic=-15.87,35.13,512

Los extremos meteorológicos

POR ANTONIO RUIZ DE ELVIRA
Si alguien gana ocho premios seguidos de lotería no podemos más que pensar que los bombos están trucados. En Reino Unido tienen todo el suroeste bajo el agua desde hace un mes. De esto no hay registro histórico. En España estamos sintiendo cambios bruscos de temperatura de 10 y 15 grados de un día para otro, a lo largo de todo el año. Los extremos meteorológicos van en aumento. El problema no son los extremos, sino la frecuencia e intensidad de esos extremos. El clima no es la meteorología, sino la distribución estadística de las variables meteorológicas. El cambio climático no es la subida de la temperatura del aire en un lugar. Es un cambio en la distribución estadística de las variables meteorológicas, de los movimientos de las masas de aire, de las trayectorias de los vientos, de las invasiones de aire frío o de aire caliente, del cambio de la distribución de lluvias, concentrando otoño, invierno y primavera entre diciembre y marzo, y extendiendo el verano de abril a noviembre. El cambio climático es real, medido hasta el aburrimiento. Su síntoma más claro es el calentamiento del Polo Norte, y el deslizamiento hacia el mar de los glaciares de Groenlandia. Y es evidente que se debe al aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Pero es como tener tres mantas en la cama en una noche de invierno y poner otra y otra encima de ellas. El clima en la Tierra está controlado por la corriente de aire denominada chorro polar, como dice Holdren, uno de los asesores científicos del presidente Obama. Es un río poderoso de aire que circula a 11.000 metros y está generado directamente por la diferencia de temperaturas entre las zonas intra-tropicales del globo y las regiones polares. Si la diferencia de temperaturas es grande (un Polo muy frío) el chorro circula casi sin meandros y tenemos el tiempo meteorológico tradicional de España. Hoy, con un Polo caliente, el chorro está debilitado, hace grandes meandros, que implican invasiones bruscas de aire polar y calentamientos considerables en el día posterior. Este es el primer efecto del cambio climático.
  • Antonio Ruiz de Elvira es catedrático de Física en Alcalá.

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