EL MISTERIO OCULTO DEL CARNAVAL-










El Carnaval, se reconoce mundialmente como una fiesta altamente erótica, de gran libertad o incluso libertinaje y “un período de permisividad y cierto descontrol” que puede llegar hasta el desenfreno, la exageración, las bromas, el desafío, e incluso los insultos.

El Carnaval en sí, celebra el invierno en el momento en el que, desde el interior de la tierra, comienza a germinar la semilla que después eclosionará en un vergel, consagrándose así la primavera.

Entre los celtas, se rindió culto a Carna, la diosa de las habas y el tocino. En el Mahabhárata, se menciona al dios Karna, hermano mayor de los Pándavas e hijo del Sol y de la reina Kunti. Otros relacionan la celebración con el demonio Baal (carna-baal), la fiesta en la que “todo vale”.

Los que buscan etimologías más antiguas, sostienen que viene de Carrus navalis, el carro naval, que en el antiguo Egipto, hacía referencia al aparecimiento de Ra, el Sol, en el firmamento, en clara alusión al período que marca la cercanía de la primavera, después del dos de Candelaria. Por esta época se incrementa el período de luz solar durante el día. Las noches, son cada vez más cortas a medida que se acerca el equinoccio de primavera, el 21 de marzo y la época de la conmemoración del Drama Cósmico.Los vestigios del Carnaval, se pierden en la noche de los siglos.

Así, en la antigua Roma, se celebró la fiesta de invierno (Saturnalia) y las fiestas en honor a Baco, el dios del vino (las Bacanales) y las lupercales. En la Grecia clásica fueron famosas las celebraciones de las Dionisíacas. En el antiguo Egipto, existieron también las celebraciones en honor al buey Apis. Es indudable, que los orígenes de estas celebraciones, son antiquísimos y que en muchos casos, se asocien al tiempo comprendido entre la fiesta de Navidad y la llegada de la Primavera.
Los historiadores han encontrado reminiscencias de la fiesta del Carnaval, en la antigua Sumeria, Babilonia y Asia Menor. Así Se habla de la fiesta de “LasPurullivas”, una antiquísima celebración de la primavera por parte de los hititas o hebeos, un pueblo antiguo de la región de Anatolia, en la actual Turquía. Dicha celebración, ocurría hasta la época de las flores y el amor.

En la ciudad de Menphis, en el antiguo Egipto, se hacía una fiesta en honor del buey Apis, poco tiempo antes de la llegada de la primavera. Durante la fiesta, se adornaba al buey Apis, con guirnaldas de flores y se le ofrendaba trigo y frutos.

Esta y otras fiestas, se celebraban en la luna nueva o llena. Esta celebración se realizaba cuando nacía un nuevo buey Apis. Primero, los sacerdotes salían en su búsqueda, luego al encontrarlo, lo conducían a Heliópolis. Ahí permanecía cuarenta días y finalmente, lo trasladaban en una balsa dorada a Menphis. En algunas ocasiones especiales, se le paseaba en las calles para que el pueblo le rindiera culto. Cuando moría, era un día de luto y una fiesta fúnebre en todo Egipto.

A inicios de febrero, los antiguos celtas en Irlanda, Escocia y Escandinavia, celebraron el Imbolc, festividad que indicaba que, por esa fecha, el Sol se encontraba a mitad del camino entre el Solsticio de invierno y el Equinoccio de primavera. Para entonces, los días son cada vez más largos y se anuncia la proximidad de la primavera y con ella se anuncia que está por venir el buen tiempo.

En la Grecia clásica, hubo celebraciones en honor al dios del vino: Dionisos. Fueron las Dionisíacas.

En la antigua Roma, las Dionisíacas, se denominaron:Bacanales, ya que para los romanos, el dios del vino recibía el nombre de Baco. Con el correr del tiempo, las Bacanales, degeneraron y los asistentes bebían vino hasta perder la conciencia. Se organizaban orgías y las “Bacantes” se entregaban a toda clase de excesos.

También existieron las Lupercales en honor a fauno Luperco, quien convertido en loba, amamantó a Rómulo y Remo. Estas fiestas se celebraban a mediados de febrero. La festividad iniciaba con el sacrificio de una cabra, que nos recuerda al Macho Cabrío de la ciudad de Mendes en el antiguo Egipto. Al degenerarse esta fiesta, abundó la euforia, el frenesí y el desenfreno.





Significado oculto del Carnaval



El carnaval es la fiesta de la carne antes de iniciar la Cuaresma, época de purificación antes del solsticio de primavera.

Es una fiesta del EGO, de desenfreno, donde reina la ilusión y la materia

En la onda del desenfreno se adoptó el mojar con agua, que está relacionado con las aguas de vida, con las aguas espermáticas, con la unión sexual sin amor.

Las máscaras ayudan a dormir la conciencia de quienes las usan, y representan la falsa personalidad.

Las máscaras, la peleas, las corazas, los aires de don Juan o de reina, van formando los antifaces de la falsa personalidad, escondiendo o impidiendo la manifestación de la Esencia.

La variedad disfraces se corresponde con la multiplicidad del Ego o yo psicológico. Los cascarones de lo que un día fuera un huevo, también tienen un significado oculto: el cascarón perdió su esencia, es puro ego, muy atractivo, bonito e ilusorio; útil para bromas, para manchar e irritar. La harina regada, simboliza a nuestra propia semilla, nuestra simiente, hecha polvo, desperdiciada miserablemente.

En algunas ciudades, en el desfile del Carnaval, aparece un gigante relleno de paja o de heno que al final arde entre el fuego, en clara alusión de la necesidad de la muerte del Ego mediante el fuego sagrado.

El martes de Carnaval, es el último día que se permite comer carne, pero también invita a la fornicación, al “otro consumo de carne”.

Luego vendrá el Miércoles de Ceniza, el momento de reducir a cenizas al yo pluralizado e iniciar un proceso de purificación .









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