LÍNEAS HARTMANN.












De la tierra emana una complejísima radiación constituida por las energías telúricas y electromagnéticas propias del planeta y por las energías y radiaciones cósmicas que él refleja o refracta.

Como nos enseña la Medicina China, el cuerpo humano está recorrido por meridianos energéticos y tiene unos puntos de fuga, así como unos núcleos o centros energéticos que la mística oriental denomina Chakras.

De igual forma la tierra posee redes energéticas, con unos puntos de emanación más fuertes que otros, ciertas zonas geográficas podrían considerarse focos energéticos.

En la tierra observamos el fenómeno de absorción, almacenamiento y transporte de energía, relacionado directamente con la climatología, las corrientes oceánicas, los cambios estacionales, las mareas, etc. que se caracterizan por su uniformidad y equilibrio.

“Se trata de una radiación norte-sur, aparentemente magnética y causada por el magnetismo terrestre, y una radiación este-oeste, perpendicular a la primera y de apariencia eléctrica“.

Son radiaciones rectilíneas, por lo que no pueden ser debidas a distintas influencias telúricas, como la composición del suelo o a presencia en el subsuelo de fallas o corrientes de agua subterráneas, que son siempre sinuosas y surcan la corteza terrestre siguiendo un recorrido variable, en función de los accidentes del suelo, cubren nuestra esfera de una red que marca zonas cuadradas neutras, compartimentando el suelo y elevándose en la atmósfera, entrecruzándose en dirección norte-sur y este-oeste… “

EFECTOS. Estas franjas pueden ocasionar malestares y desequilibrios en la salud física y emocional, cuanto más tiempo permanecemos bajo sus efectos mayores serán sus causas pues debilitan el sistema inmunológico.

Esta energía puede incidir sobre nosotros sin que lo sepamos, puede que alguna coincida sobre la cabecera de nuestra cama y su efecto es el insomnio, como efecto más simple.

Los lugares "alterados" por energías pueden interrumpir el sueño; los niños son especialmente sensibles e intentan evitar estas energías durmiendo en un extremo o atravesados en una esquina de la cama.

Un truco para evitar o neutralizar esta energía en el dormitorio es usar materiales aislantes como por ejemplo madera, lana o el bambú.

Este exceso energético provocado por la sobre exposición a las energías telúricas o geopatógenas es liberado por el organismo humano de muy diversas formas.

Generalmente la hiperactividad y el nerviosismo son las más corrientes, por contra, las personas más tranquilas que no exteriorizan su tensión o no la descargan suelen verse afectadas por dolencias internas más o menos graves.

CURIOSIDAD.

Durante la noche la Tierra descarga las radiaciones solares y cósmicas que ha absorbido durante el día.

Entre las 2 y las 4 de la mañana se constata un fuerte incremento en la intensidad de las líneas Hartman, razón por la cual hay gente que suele despertarse a esas horas.


CÓMO DETECTARLAS.

Existen varios métodos para determinar la exactitud del lugar en el que se encuentran estas franjas de energías telúricas así como también sus cruces.

Los aparatos usados detectan una perturbación, un cambio brusco de la energía.

**Una manera sencilla es observar a los animales, si es que tenemos la suerte de tener alguno en casa, porque al igual que las plantas tienen un sexto sentido capaz de detectar estas energías sutiles de la tierra.

Si tenemos un sofá en el que acabamos cansados o malhumorados siempre que nos tumbemos en él, y si además nuestro perrito no quiere estar en este, es muy probable que pase una franja Hartmann justo por donde esta el sofá, lo mejor es cambiarlo de sitio.

Si nos fijamos en los animales salvajes podemos observar como eluden las zonas geopatógenas ya que no hacen sus madrigueras ni sus nidos en estas zonas.

Igual pasa si colocamos plantas en un mismo rincón o espacio, y todas acaban muriendo en ese mismo lugar, puede que pase por él una línea Hartmann.

Las plantas más sensibles son el culantrillo y el perejil en maceta.

--Otro método y además por excelencia es nuestro propio cuerpo. Algunos utensilios como el péndulo o las varillas, etc en forma de " L" reaccionan de manera visible cuando nuestro cuerpo atraviesa una zona afectada por ese cambio brusco de la energía.

Se trata de una reacción neuromuscular que provoca el movimiento del instrumento.


--Existen técnicas especializadas, como por ejemplo la Radiestesia, a partir de esta técnica podemos averiguar donde están la energía positiva y dónde la negativa.

Si observamos en las calles o en nuestro jardín, que arbustos o árboles crecen totalmente curvados, sin motivo aparente, esto se debe al poder que ejerce las líneas en él, que justamente pasan por donde está plantado.


EFECTOS VISIBLES DE LAS FRANJAS.

+Muros con humedad en forma ascendente y de causa desconocida.

+Grietas y fisuras en paredes sin causa aparente, sin hundimiento del terreno, etc.

+Presencia continua de insectos.

+Plantas marchitas sin causa aparente que al cambiarlas de lugar reviven.

+Animales agresivos, faltos de vitalidad o tristes.

+Personas agitadas, sin apetito, con insomnio, dolencias continuas sin motivos, etc.

+Malformación en el crecimiento de árboles o arbustos.

¿QUÉ HACER?

La solución a este problema es reconvertir la polaridad de las líneas negativas a positivas mediante el uso de pequeñas piezas de cobre, hilos de cobre con toma de tierra entretejidos en esteras, esto evitará que las geopatías continúen dañando la salud de la persona que se encuentra expuesta a estas nocivas energías.

Una vez corregida la polaridad y al cabo una semana o menos, la persona empieza a sentir el beneficio de haber reconvertido la polaridad de estas líneas energéticas.

Estos beneficios se perciben en un mejor descanso, la memoria se hace más aguda, la concentración aumenta, se siente más vitalidad y las afecciones físicas disminuyen.

Cambiando los muebles de sitio, valiéndonos de una persona experta en la materia que nos confirme que pasan líneas Hartman justo donde está la cabecera de la cama, et.



El Dr. Ernst Hartmann, de la Univ. Alemana de Heidelberg, en el año 1951 mide la resistencia eléctrica de diversas personas en diversos lugares. “Las importantes variaciones registradas al cambiar de lugar le permitieron comprobar la existencia y la orientación de la red anteriormente señalada por Peyré, pero también precisar y corregir algunos datos”: esa red está constituida por bandas de unos 25 CMS. de ancho y sus separaciones son de 2,50 m. en sentido N-S y de 2 m. en sentido E-O.

Hartmann marcó los puntos en los que se registraban alteraciones bruscas en un plano y al unirlos entre sí, se dio cuenta de que los mismos eran los puntos de intersección de unas hipotéticas líneas de fuerza en forma de malla. Al comprobar que se trataba de una enorme red de franjas de radiación que se extendía sobre toda la tierra, la denominó “Red Global de Radiación“.

En homenaje a su descubridor, estas líneas se llaman hoy “Líneas Hartmann” o “Líneas H“. Estas líneas se pueden detectar: mediante un MAGNETÓMETRO y con un GALVANÓMETRO, se mide la resistencia eléctrica de la piel y con los datos aportados, se confeccionan diagramas o georitmogramas que permiten advertir las perturbaciones que se dan de un sitio a otro.

También se pueden detectar con una brújula (la aguja se desplaza), con una radio de frecuencia modulada (se producen descargas e interferencias) y con una piedra (Aumenta de peso).

Todos los cruces de las líneas Hartmann son bipolares: las líneas positivas se cruzan con líneas negativas, ya que las líneas N-S son – (negativas) y las E-O son + (positivas).

Revista Más Allá de la Ciencia.

http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/


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