SOBRE LOS PERROS...





Alrededor de los perros se arremolinan toda clase de leyendas y mitos sin sustento. Por ejemplo, que siete años humanos equivalen a uno perruno, de modo que si nuestro perro tiene 2 años de vida, en realidad es como si tuviera 14. En verdad, las cosas son más complicadas. Las equivalencias son distintas en función del tamaño del perro, y también de la edad a la que establecemos el cálculo.

Durante los dos primeros años, por ejemplo, un año de perro pequeño equivale a 12,5 años humanos. En los perros medianos, lo mismo equivale a 10,5 años. Y en los perros grandes, 9 años.

A partir de los tres años de edad, entonces la equivalencia se reduce. Veamos casos concretos, porque cada raza tiene sus propias equivalencias. En perros pequeños, por ejemplo, encontramos que cada año humano equivale a 4,47 años del border tierrier, y 5,20 el Beagle. Cada año humano son 5,95 para el cocker spaniel.

En perros medianos como el labrador tierrer, un año son 5,74 años. Pero el bulldog: 13,42. En el caso de perros grandes, cada año humano equivale a 7,84 años del pastor alemán. Y 8,9 para el bóxer.


COLORES
Los perros tampoco ven en blanco y negro, como en una película de cine clásico. Lo que sí es cierto es que algunos colores no son apreciados por el perro, y otros los registran con menos intensidad, como si estuvieran más apagados. Se ha observado que poseen una visión dicromática, con un punto neutro a 480 nanómetros (un nanómetro es la mil millonésima parte de un metro). Es decir, que pueden distinguir, además del blanco y el negro, dos colores distintos: probablemente el azul y el verde, pero lo hacen en un margen de longitudes de onda muy estrecho. Con todo, es difícil saber exactamente cuántos colores contemplan los animales, porque resulta difícil elaborar experimentos para comprobarlo fehacientemente.

La razón de que los perros vean menos colores y más deslucidos se debe a que tienen dos tipos de receptores de color (conos), en vez de los tres que tiene el ser humano. Dos conos como la mayoría de mamíferos, de hecho. A decir verdad, los animales son más propensos a reconocer un papel por su color antes que por su brillo, tal y como sugiere un artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B por un equipo de investigadores rusos.


HUESOS
A pesar de que en los dibujos animados los huesos siempre acompañan a los perros, los huesos pueden causar estragos en el sistema digestivo del animal. Rotura de los dientes, lesiones en la boca, huesos pegados en el estómago, hemorragias graves del recto… la FDA ofrece hasta 10 razones por las cuales es peligroso recompensar a nuestro perro con un hueso.

Fuente: Un Mundo de Perros

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