COMO AQUIETAR LA MENTE.








El parloteo de nuestra mente es especialmente duro cuando queremos relajarnos, descansar o simplemente dormir.
Como aauietar la mente?

Libera tus pensamiento:

Acepta que estás pensando demasiado. Pensar al igual que comer, es algo que necesitamos para vivir, es por esto que en ocasiones es difícil reconocer cuando nos estamos excediendo. Sin embargo, hay varios signos de alerta que te pueden indicar si estás pensando demasiado. Algunos de estos signos son
¿Te consume el mismo pensamiento una y otra vez? ¿No realizas ningún progreso al pensar en esta cosa en particular? Si es así, éste podría ser un signo de que debes dejar de pensar tanto y seguir adelante
¿Has analizado la misma situación desde muchos de ángulos? Si observas algo desde muchos puntos de vista antes de actuar, se puede convertir en una conducta contraproducente.
¿Buscas la opinión de muchas personas sobre cierto tema en particular? Si es así, entonces es hora de que te des cuentas de que todas esas opiniones sobre el mismo tema sólo te pueden volver loco.

Medita:

Si sientes que no eres capaz de dejar de pensar, tienes que aprender a “dejar ir” tus pensamientos de forma deliberada.
Pensar es algo parecido a respirar; lo haces todo el tiempo, incluso de forma inconsciente. Pero puedes aguantar la respiración, si quieres hacerlo. Meditar te ayudará a dejar ir tus pensamientos.
Sacar 15 o 20 minutos en la mañana para meditar, puede tener un impacto significativo en tu habilidad para mantenerte en el presente y dejar ir todos los pensamientos obsesivos.
También puedes meditar de noche para tener un sueño más tranquilo.



Haz ejercicio:

Correr o incluso caminar rápidamente, te puede ayudar a despejar tu mente de todo pensamiento para que te concentres en tu cuerpo. Participar de actividades físicas como el yoga, las artes marciales, o el voleibol, te obligará a concentrarte tanto en tu cuerpo que ni siquiera tendrás tiempo para pensar.
Aquí tienes una lista con varias actividades que puedes practicar:
Realiza una rutina en el gimnasio. Tener que cambiar de máquina cada minuto (cuando termines el ejercicio), evitará que te pierdas en tus pensamientos.
Ve de excursión. Estar rodeado por la naturaleza viendo la belleza y la quietud a tu alrededor te ayudará a concentrar en vivir el presente.
Ve a nadar. Nadar es una actividad física tan exigente que no deja espacio para que divagues en tus ideas.


Di tus ideas en voz alta:

Una vez hayas dicho todo en voz alta (incluso a ti mismo), empieza el proceso para dejar ir los pensamientos. Camina un poco y reflexiona sobre el tema.
Cuando expresas tus ideas, empieza el proceso para llevarlas al mundo real y sacarlas de tu pensamiento.
Puedes decir tus ideas en voz alta a ti mismo, a tu mascota, o a un amigo de confianza.



Toma el control de tus pensamientos:

Haz una lista con las cosas que te preocupan. Ya sea que hagas la lista en papel o en ordenador, primero debes definir el problema, escribir que opciones tienes, y por última listar los pros y los contras de cada opción.
Ver tus pensamientos de forma física también te ayudará a romper el ciclo de repetirlos en tu cabeza. Cuando no puedas pensar en nada más que escribir, es porque tu mente ha dado lo máximo, y es hora de dejar de pensar.
Si hacer una lista no te ayuda a tomar una decisión, no tengas miedo de seguir tu intuición. Si dos o más opciones parecen igual de buenas, pensar mucho no hará las cosas más fáciles. En este tipo de casos, es cuando debes escuchar a tu intuición.



Lleva un diario y escribe en él las cosas que te preocupan:

En lugar de estancarte pensando en la misma cosa de forma persistente, escribe en tu diario todo lo que piensas en el día. Al final de la primera semana, repasa lo que has escrito y haz una entrada de las cosas que más te preocupan. Primero debes lidiar con dichas cosas.
Escribe en tu diario al menos un par de veces por semana:
Esto te ayudará a acostumbrarte a la idea de “tiempo para pensar” y te ayudará a aterrizar tus pensamientos, en lugar de que te creen conflictos a lo largo del día.


Haz una lista con las cosas que tienes que hacer:

Haz una lista con todas las cosas que tienes que hacer durante el día.
A menos que “pensar” esté en tu lista de prioridades, hacer una lista te permite ver que tienes cosas más importantes que hacer que ¡quedarte sentando preguntandote sobre el significado del universo!
La forma más rápida de organizar tus pensamientos es convertirlos en acciones. Si piensas que no has dormido muy bien últimamente, haz un plan para poder dormir un poco pronto en lugar de ¡preocuparte por no poder dormir!
La lista puede ser práctica y puedes incluir temas importantes, como por ejemplo: “pasar más tiempo con mi familia”.



Fija un “tiempo para pensar” todos los días:

Puede sonar un poco loco, pero dedicar todos los días un momento para que te preocupes, dudes, sueñes, y te pierdas en tus pensamientos, te puede ayudar a controlar tu mente de una forma más productiva.
Si lo necesitas, toma todos los días una hora para pensar. Luego, disminuye el tiempo a media hora. Si algo te molesta durante el día y es inconveniente enfrentarlo en ese momento, simplemente di a ti mismo “me preocupare por eso cuando sea mi hora de pensar”.
Puede sonar algo ridículo, pero tienes que probarlo antes de juzgar.
Si te gusta pensar mucho en “qué pasaría si….” Vive el momento:”

Práctica un nuevo hobby: … 

Saca tiempo para explorar algo completamente nuevo y fuera de tu zona de confort. Un nuevo hobby (independientemente de cuál sea) te mantendrá concentrado en la tarea que tienes que realizar y también en conseguir resultados.
Probar un nuevo hobby te puede ayudar a vivir el momento y concentrarte en tu expresión artística, en tus habilidades manuales, etc.

Baila:

No importa si no bailas muy bien.
De hecho, de esa forma tendrás que concentrarte más en tus movimientos y menos en tus pensamientos conflictivos.


Explora la naturaleza:

Sal y mira los árboles, percibe el aroma de las rosas, y siente el agua fresca sobre tu rostro. Eso te ayuda a vivir el momento, te conecta con la naturaleza y la no permanencia de nuestra existencia, para que así puedas ver el mundo que existe fuera del que creaste en tu cabeza
Salir y recibir un poco de sol te hará sentir más feliz, más saludable, y con menos ganas de pensar.


Lee:

Concentrarte en los pensamientos de otras personas no sólo te otorga una mejor visión de las cosas, también te ayuda para que dejes de pensar tanto en ti…


Haz una lista de agradecimiento:

Haz todos los días una lista con al menos cinco cosas por las que te sientas agradecido.
Ser agradecido es imprescindible.


Escucha música:

Escuchar una hermosa melodía te ayudará a salir de esos pensamientos que te agobian.
Cierra tus ojos, sumérgete en la melodía, y vive el ahora.


Ríete más:

No subestimes la importancia de la risa en una buena salud mental.


No te sumerjas en el pasado, especialmente si es negativo o abrumador.

Debes saber que sumergirte en situaciones que te saquen del presente puede ser peligroso y puede dejarte más confundido.
Utiliza tus pensamientos sólo con buenas intenciones; así te convertirás en mejor persona.
No te auto desapruebes a medida que piensas. Hacerlo aumenta la ansiedad y el círculo vicioso de pensamientos. Siéntete cómodo con las situaciones y respuestas aunque no sean las que quieres.
Cuando te sientas abrumado por tus pensamientos, toma un momento para relajarte y analizar la situación.


El tiempo a solas definitivamente es bueno, pero es importante mezclar tu rutina con tiempo para salir con tus amigos, relajarte, y divertirte.



SAIKU


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