MITOS, LEYENDAS Y SÍMBOLOS RELACIONADOS CON LOS SIGNOS DEL ZODÍACO.(parte 2)


ACUARIO



7. ACUARIO



Esta vez asistimos a un giro radical de la situación. Cuando observamos los símbolos que figuran en el signo Acuario, es la imagen lo que salta a primera vista. Casi siempre se trata de un hombre o una mujer llevando una o dos ánforas o urnas, de las que él o ella vierte el contenido: el ''acuario'' no sólo es el recipiente que contiene el agua, sino, simbólicamente, también el aguador que la vierte. Por otra parte, vale la pena recordar que la voz ''aguador'' tiene su origen en el término latino acqua.

Sin embargo, el término latino vertere, de donde viene el verbo ''verter'', al principio significaba ''girar o hacer girar'' y, en un sentido figurado, ''conmover'', como sinónimo de ''emocionar'', es decir, conmover el espíritu de alguien para inducirlo a reaccionar o actuar sobre sí mismo. Este mismo vocablo vertere también ha dado lugar a ''versátil'', que originalmente hacía alusión a lo que gira fácilmente, lo que es móvil. Finalmente vertere derivado de verter, versum, significaba ''girar, volver, invertir'', en sentido propio o figurado, y ha dado también ''convertir y conversar''. Para ser del todo completos, señalemos por último que la palabra ''vértebra'' viene también de vertere. Jugando con la asociación de ideas, podemos comprobar que todos los Acuario son vertebrados no sólo como orden zoológico, sino, además, como personas que fundamentan sus inclinaciones impulsivas con sólidos argumentos.


Simbólicamente, el que vierte el agua invierte el curso de las cosas. Vacía el contenido de su pensamiento (representado por el ánfora o urna), sus pensamientos, ideas, su inspiración (representados por el agua que fluye), a lo largo de su columna vertebral, para conmover, emocionar, convertir. Reúne las aguas Superiores e Inferiores, que fueron separadas en el principio de los tiempos. ¿El espíritu y la conciencia del hombre no residen, pues, en su cerebro? De ahí, vaciando su contenido a lo largo de la columna vertebral, se libera de los anillos de la cadena que componen el árbol vertebral. Hulyah, en hebreo, significa tanto ''vértebra'' como ''anillo''. Pero este árbol es el que, desde ahora, quiere plantar sus raíces. Al liberar su espíritu y su conciencia, se coloca en la situación del Colgado, el decimosegundo arcano del tarot adivinatorio, o del yogui en la shirshâsana, o postura sobre la cabeza, también llamada del pino. Sin embargo, sigue en pie. Pues es al interior de sí mismo hacia donde se invierte, hacia donde vierte el contenido de su espíritu y conciencia para convertirse en un ser libre de toda atadura y crear él mismo sus raíces, no en la tierra material, nutricia, matriz o maternal, sino en su tierra interior, nueva. Esta inversión de valores es lo que la tradición hebrea llama la ''inversión de las luces''. Se produce en el hombre cuando siembra un nuevo germen en su tierra interior e inferior para crear una nueva luz que liberará su conciencia. Para comprender lo que significa la ''inversión'' (donde vemos la tendencia a la paradoja y la relativización de los nativos de Acuario), hay que imaginar que damos media vuelta, mientras nos quedamos en el mismo sitio y nuestro rostro se sitúa detrás de la cabeza, sin que nada haya cambiado en nosotros. En otras palabras, de cara, estaríamos de espalda. Sin embargo, nuestra cara y nuestra espalda siguen siendo nuestra cara y nuestra espalda. En esto, Acuario es el hombre-zodíaco, es decir, el hombre de pie en el corazón del zodíaco, que encarna todos sus componentes, los difunde y los transmite.




CAPRICORNIO



''Capricornio'' y ''cabra'' tienen una etimología común, del latín capra, femenino de caper que significaba tanto ''macho cabrío'', como ''olor penetrante de los sobacos''. No es el macho cabrío el que ha sido elegido para simbolizar el signo Capricornio, sino la cabra cornuda. Según una leyenda de la mitología griega, Amaltea, representada a veces por una cabra, amamantó y crió a Zeus en la isla de Creta, para esconderlo de Cronos, su cruel padre, porque devoraba a sus hijos. Para los griegos, la cabra era una criatura espantosa, creada por Helios, el Sol. Cuando Zeus, ya adulto, luchó contra los Titanes, se fabricó una armadura con la piel de esta cabra mítica. Esta se convirtió en la égida, el escudo de Zeus, forjado por Hefesto, dios del fuego. Primero, Zeus lo donó a Apolo, y luego a Atenea, su hija, diosa de la guerra. La cabeza de la Gorgona Medusa, cubierta de serpientes, objeto de terror y pánico, figuraba en el centro de este escudo magico, que hacía invulnerable a quienes lo utilizaban para protegerse. Finalmente, como recompensa, Zeus donó un cuerno dé cabra a Amaltea, su nodriza, prometiéndole que se llenaría eternamente de todas las flores y frutos de la tierra. Es así como se creó el cuerno de la abundancia. En esta leyenda mitológica, encontramos todos los símbolos que figuran en la representación del signo Capricornio. En efecto, casi siempre aparece en forma de animal híbrido (cabra con cola de pez o monstruo marino) o en forma de cabra cuya parte trasera se representa con un cuerno de la abundancia.

En el primer caso, se trata de la cabra que podríamos llamar ateniense, es decir, está en relación con la leyenda de Atenea y su escudo, en cuyo centro figuraba la cabeza de la Gorgona Medusa.


Aquí se quiere simbolizar el principio de autodefensa del signo Capricornio: todos los que la miraban quedaban petrificados por su aspecto horrible y terrorífico. Asimismo, la lucidez de los nativos de Capricornio es a veces terriblemente realista e implacable por su lógica aplastante. Sin embargo, si a veces la cabra tiene una cola de pez es también para evocar las cualidades espirituales propias de este signo. La cola de pez simboliza aquí las aguas nutritivas donde nace el ser para elevarse al grado más alto de espiritualidad, igual que la cabra que vive en las laderas de las montañas. En el segundo caso, la cabra en cuyos cuartos traseros se representa el cuerno de la abundancia nos remite al obsequio que le hizo Zeus a Amaltea. Así, nos encontramos frente a la riqueza potencial que este signo contiene. En efecto, la tierra, en el período del año en que coincide con Capricornio, parece estéril, pero contiene en su seno los granos sembrados, que son seguras promesas de una cosecha abundante, de la que este signo es guardián. No olvidemos que el Sol entra en Capricornio en el solsticio de invierno, momento que simboliza el anuncio de la llegada o renacimiento del Sol. No por casualidad, este día nace el Niño Jesús, realidad o mito, y durante mucho tiempo se consideró el primer día del año, antes que éste empezase con el día del equinoccio de la primavera.


PISCIS


9. PISCIS



Así como el cangrejo del signo Cáncer vive en medios acuáticos, buscando un poco de frescura, o el cangrejo de mar, en analogía con el mismo signo, vive en las playas, en las rocas, en la cresta de las olas, en la superficie del mar, o el escorpión vive en las aguas calientes de la tierra, en los charcos y lagunas, los Piscis necesitan el océano, el cielo y el espacio. ¿No es el océano un enorme y espléndido espejo donde se refleja la inmensidad del cielo estrellado, aparentemente inmutable pero en realidad siempre en movimiento?

El cielo y el océano podrán considerarse dos símbolos naturales del signo Piscis. En efecto, cuando contemplamos la superficie del océano, no podemos ni imaginar las innumerables corrientes que lo atraviesan, ni la riqueza e infinidad de variedad de formas de vida que hierven en él. Igualmente, al contemplar el cielo, no nos hacemos una idea de los movimientos y atracciones de los astros, la potencia de las masas y los elementos en juego, las fuerzas creadoras y destructoras que trabajan en todo momento. Así entendemos mejor por qué el signo Piscis, último del zodíaco, pero también el que precede al primer signo de la primavera, de la renovación, de la planta que sale de la tierra para girarse hacia la luz, el sol y el cielo, se ha asociado al caos primordial, a la fase de la vida intrauterina que coincide con los últimos días del embarazo, justo antes que el niño vea la luz del día. En efecto, todo nativo Piscis nota que el día va a llegar, que la luz está ahí, muy cerca. Por este motivo, la premonición, el arte de anticipar los acontecimientos, el conocimiento intuitivo del desarrollo de las circunstancias son en él una segunda naturaleza, un don innato. Sabe situarse mejor que nadie en las corrientes continuas, en las olas eternas del tiempo que se perpetúa, en el corazón de lo que hoy llamamos el continuum espacio-tiempo. Sólo con conocer el comienzo, presiente el final. He aquí por qué le cuesta tanto vivir el presente.

Abundancia, fecundidad, riqueza, multiplicidad, infinito, eternidad, el signo Piscis es el de la disolución de lo múltiple, la generosidad sin límites, la apertura total, la disolución de todo lo que divide y separa, aisla y coacciona, el de la dilatación y la fusión.

Según Anaximandro (astrólogo y filósofo griego del siglo VI a.C., que afirmaba que el universo era un conjunto caótico e indeterminado que contenía en sí mismo todos sus contrarios), el consumo de pescado estaba proscrito y era tabú en ciertas regiones de Asia Menor, ya que se le veneraba a un tiempo como madre y padre de todos los hombres.

Según una vieja leyenda romana, inspirada en la mitología griega pero que tiene su origen en fuentes más antiguas de mitos asirios, Tifón, el monstruo nacido de Gea, la Tierra, medio bestia, medio humano, cuya cabeza tocaba las estrellas, sorprendió a Cupido-Eros y a Venus-Afrodita en sus jugueteos. Para huir del monstruo, los amantes se tiraron al agua y se transformaron en peces. En el fondo del río encontraron un huevo maravilloso que llevaron hasta la orilla. De este huevo nació una diosa de gran sabiduría, cuya reputación no tardó en extenderse, y la cual pudo interceder ante Júpiter-Zeus para que concediera la inmortalidad a los dos peces: así nació la constelación Piscis.


VIRGO


10. VIRGO



El mito de Virgo es ante todo el de Deméter-Ceres, la diosa maternal de la Tierra, la fecundidad, los misterios de la vida, la siega y el trigo. Las espigas segadas forman una alfombra sobre la que camina, o un ramo que sostiene entre sus fe manos o brazos cruzados. Según la mitología griega, el cultivo y la siega del trigo se atribuían a Deméter, actividades que ella enseñó a los hombres. El trigo, el grano, la harina, el pan… están cargados de una riqueza simbólica y representan un ciclo mágico o divino propio de muchas creencias, cosmogonías y mitologías de todas partes del mundo.

Del trigo, don de los dioses, fruto de la gran diosa Tierra-Madre, pero también fruto de la labor y el trabajo del hombre, seleccionamos el grano. La envoltura que lo cubre es a menudo comparada con el cuerpo que contiene el alma. Este grano se selecciona para convertirse en una nueva semilla, o bien para ser utilizado como comida. En uno y otro caso, sufrirá una transformación, una metamorfosis. Para que ésta se cumpla, corresponde a Virgo seleccionar con parsimonia y discernimiento. El grano de trigo nace en el seno maternal de la Tierra y allí volverá para producir una nueva semilla, o bien se triturará, refmará y reducirá en harina. La harina será entonces regenerada con agua. Luego se le añadirá el principio activo de la levadura, también éste fue a menudo comparado con el principio divino del alma. Finalmente, se cocerá el pan. Del grano al pan, pasando por la harina y el amasado, se comprende la razón por la cual el hombre hizo una analogía entre la preparación del pan, los misterios de la concepción y el nacimiento, y los de la transformación espiritual. El trigo y el pan se han considerado siempre alimentos de base, la comida esencial del hombre. Sin embargo, no se conoce el origen del trigo.

Actualmente se emplea esta palabra, de origen latino, para hacer referencia al género de plantas gramíneas a la que pertenece; para designar también cada uno o el conjunto de sus granos, y por extensión tiene el significado de ''dinero, caudal''. Tanto en el cultivo del trigo como en la fabricación del pan, se necesita la mano del hombre. Sin embargo, el misterio de la creación del trigo es comparable al de la creación del hombre.

El hecho que el trigo se pueda transformar en un alimento esencial para el hombre (el pan) con la mano, la acción, el poder del hombre, también lo podemos comparar con la transformación espiritual a la que el hombre se consagra para convertirse igual a los dioses o un dios mismo.

Aquí, debemos hacer alusión al mito cristiano de la madre de Jesús, la Virgen María. Sus cualidades se parecen, en muchos aspectos, a los atributos del sexto signo del zodíaco.

No olvidemos que fue en Belén (''la casa del pan'') donde se refugió y dio a luz a Jesús la Virgen María (cuyo nombre hebreo es Miriam, que significa ''la que eleva''), el cual también puede leerse Mi-Ram, es decir ''la cuestión de identidad que se eleva a su punto más alto''.

Los astrólogos siempre han atribuido al signo de Virgo la búsqueda de la identidad que empuja al ser a diferenciarse de los demás, a tomar conciencia de que es único para convertirse de este modo en un verdadero individuo.


Así pues, el mito cristiano de la Virgen María no es tanto el milagro de la virginidad de una mujer encinta, sino el de una matriz, el lugar de nacimiento de un ser divino o un hombre-dios, cuya identidad se elevó al más alto nivel.



TAURO

11. TAURO


El símbolo de Tauro (la cabeza del animal con sus cuernos) fue utilizado a veces para representar el ejercicio del poder en un reino o un imperio. En efecto, los cuernos, cuya forma recuerda una media luna horizontalmente colocada, representan también la corona de un rey o de un emperador.

A pesar del temperamento tranquilo y apacible, y de la ausencia de ambición, características fundamentales de este signo, los símbolos de la realeza o de un poder temporal no le son ajenos. Revelan la estabilidad, la continuidad, la persistencia y, en cierto modo, la perennidad de un estado de hecho: el rey, en las sociedades primitivas y las civilizaciones antiguas, siempre tuvo una naturaleza más o menos inmortal, que le acercaba a los dioses.

Por otra parte, este símbolo fue empleado para designar el Alef, la primera letra del alfabeto hebreo, y que dio origen a la a minúscula de nuestro alfabeto.

Al inclinarse 45 grados hacia la derecha y al perder una de sus puntas, el símbolo del signo de Tauro y del Alef (la cabeza con sus cuernos) se convirtió en la a minúscula. No obstante, podemos objetar que Tauro no es el primer signo del zodíaco. Sin embargo, es el primer signo de Tierra y el primer signo fijo del zodíaco.

El mito de Dioniso-Baco está relacionado por varias razones al signo de Tauro: Dioniso procede del muslo de Zeus-Júpiter, al cual éste le había atado después de haberle arrancado del pecho de Sémele, su madre, que cayó fulminada al ver los rayos que rodeaban a su amante. Si la expresión francesa ''creerse salido de la pierna de Júpiter'' tiene hoy un carácter irónico y ligeramente peyorativo, pues hace alusión a una cierta ingenuidad (rasgo de carácter que, por otra parte, concuerda bastante bien con el signo de Tauro) o a un tipo de vanidad, tampoco deja de ser un halago: el de haber nacido tocado, como nace el rey Tauro con su corona astada.

Dioniso, dios del vino, de la inspiración, de los genios de la tierra y de la fecundidad, fue representado a menudo con una cabeza de toro, en lo alto de un carro adornado con hojas de parra, hiedras e higueras, rodeado de bacantes y de sátiros.

En Atenas, los jóvenes se disfrazaban de bacantes y de sátiros para celebrar a Dioniso.

En Roma, en el año 185 a.C., el Senado fue obligado a prohibir estas famosas fiestas en honor de Dioniso-Baco.

Los misterios dionisíacos o bacanales, durante las cuales las mujeres y los hombres se consagraban a la orgía y la embriaguez, se realizaban especialmente en primavera.



ARIES



12. ARIES


Los cuernos del carnero, en forma de espiral, simbolizan el impulso hacia la vida; el eterno empezar o el eterno renacer de la vida, de la luz, correspondientes al principio de la primavera en el ciclo de las estaciones. Por ello, el dios egipcio Amón, cuyo templo fue erigido en Karnak, perteneciente también al dios de Tebas, estaba representado con cabeza y cuernos de carnero. Los sacerdotes y los escribas egipcios le atribuían el poder de sacar a la luz las causas ocultas de las fuerzas secretas de la vida. Tenía una función de oráculo. El Amón griego, que Alejandro Magno veneraba y consultaba regularmente en el santuario de Oasis, cerca de Atenas, derivaba del dios Amón del antiguo Egipto. Los griegos le atribuían virtudes asimiladas a las de Zeus-Júpiter. De aquí la analogía hecha a veces entre el trueno, el relámpago, la tormenta y el signo de Aries, que encontramos aun en el mito de Thor, el dios germánico de la tormenta, también en analogía con el signo de Aries.

En la Biblia, un carnero es el animal sacrificado por Abraham, en lugar de su hijo, Isaac. Jesús, el cordero del sacrificio, vuelve a actualizar este mito en la historia cristiana.

En latín, la palabra Aries designaba un artefacto de guerra, con cabeza de carnero, utilizado por los romanos para derribar las puertas de las fortalezas enemigas y que hoy conocemos con el nombre de ''ariete''.

En Roma, se ofrecía un carnero a los padres de un muerto, en caso de homicidio por imprudencia.

Beleño o Beli, el dios supremo de la luz de los celtas, deriva quizá de Bel, dios babilónico de la tierra, nacido de la diosa sumeria Belili, que presidía el culto al nacimiento y a la vida. En francés, este signo recibe hoy el nombre de Bélier, probablemente derivado del latín medieval belinus. En neerlandés, con el término belhamel [de bel (campana) y hamel (carnero)] se designaba al carnero jefe de un rebaño, identificable por colgar de su cuello un cencerro.

Citaré, finalmente, el mito griego del Vellocino de oro, que se vincula al signo de Aries: para conseguir la corona de Pelias (hijo de Poseidón), Jasón le desafía. Entonces, el rey le promete que heredará su reino si encuentra el Vellocino de oro de un carnero sagrado, con el que conseguiría poner fin a la maldición caída sobre su pueblo. Después de largas pruebas, Jasón descubrió el Vellocino de oro. Luego, se casó con Medea, la sacerdotisa de Hécate, diosa hechicera de la juventud. Inspirándose en este mito, se suele predecir una vida activa, plagada de luchas, a los nativos del signo de Aries.

http://listas.20minutos.es/lista/mitos-leyendas-y-simbolos-relacionados-con-los-signos-del-zodiaco-341826/


http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/

SAIKU


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