CHAMANISMO.


Origen de la palabra chamán

 El término chamán tiene un halo de misterioso y puede evocar realidades diversas e incluso contradictorias. Ello no es extraño porque nos refiere a algo de origen  ancestral y la propia creación de la cultura nos ha distanciado de sus métodos, muchas veces arcaicos y extremos.

 La palabra usada internacionalmente  "chamán" es de origen manchú-tungu y llegó al vocabulario etnológico a través del ruso. La palabra tungu original de saman (xaman) se deriva del verbo scha-, "saber", por lo que chamán significa por tanto alguien que sabe, sabedor, que es un sabio. Algunas investigaciones etimológicas explican que la palabra proviene del sánscrito por mediación chino-budista al manchú-tungu. (En Pali es schamana, en sánscrito sramana es algo así como "monje budista, asceta". El termino chino intermedio es scha-men). Los pueblos siberianos y de Asia Central tuvieron también denominaciones locales para el chamán. En el turco altaico era kam, en el yacuto ojon (y chamana se decía udujan), en los buriatos böo, en Asia Central bakshi, para los samoyedos tadibe, lapones moita, finlandeses tietöjö y húngaros táltos. (La actividad chamánica de estos pueblos se aborda en la parte tercera de este libro: Chamanismo siberiano y euroasiático) (Hoppal).

El chamán se asocia comúnmente a sociedades tribales, por lo que la imagen que con frecuencia se tiene es la de alguien que vive en primitiva simplicidad, que porta un atuendo y tocado confeccionado con elementos naturales, blande una sonaja o extraño instrumento, y recurre a entéogenos para entrar en trance y comunicarse con los espíritus.

Ciertamente, el contacto continuo con la naturaleza, el manejo de instrumental, de vestimenta especial o mágica, y el consumo de entéogenos; son algunos rasgos de los chamanes; sin embargo, por sí solos no hacen a un chamán. No todas las personas que habitan de lleno en la naturaleza se convierten por ello en chamanes. Existen asimismo chamanes urbanos, que no necesariamente se exhiben con sus instrumentos y atuendos especiales, ya porque los han trascendido, o porque propiamente nunca los han usado.

El solo consumo de entéogenos no convierte tampoco a nadie en chamán. Hoy, media humanidad consume marihuana, y otros intentan nuevas experiencias mediante plantas como la salvia divinorum o el peyote, pero no pasan de experimentar una intensificación de los sentidos, o de tener visiones que no son capaces de interpretar, y aprovechar para una mejor comprensión de sí mismos, de los demás, y del mundo circundante.
Los rasgos propios de un chamán



Para el chamán el mundo no se limita a lo material, existe otra dimensión sutil o espiritual con la que se mantiene en continuo contacto, y es con base en ello que desarrolla habilidades especiales, como un entendimiento particular con alguna especie animal, o la maestría en el manejar de algún elemento, como el fuego o el agua; ya que ha desarrollado un entendimiento y relación especial con esos espíritus en particular.



Se podría decir que el chamán hace un uso muy intenso de todos sus sentidos y habilidades para percibir la realidad circundante, pero los buenos chamanes tienen a la vez un buen desarrollo de la razón, ya que esto les permite entenderse con el mundo en sus aspectos más materiales.

El chamán además, tiene como rasgos: augurios o señales de manera previa a su nacimiento, durante el mismo, o en forma posterior; una habilidad natural para entrar en estados alterados de conciencia, ya sea través de los sueños o en otros momentos; en donde puede, entre otras cosas, visitar el cielo y el inframundo (en la perspectiva del chamán y no religiosa); y también puede "ver" el aura, o sentir la presencia de seres etéreos.
Habilidades y antiguo entrenamiento de un chamán

Se sabe que dentro de las sociedades más arcaicas, el chamán estaba a cargo por igual de guiar las actividades de supervivencia como las sociales y espirituales de su clan, por lo que su entrenamiento y desarrollo eran muy completos.




A nivel físico, necesitaba dominar todo lo relativo a la supervivencia: saber desplazarse y orientarse a campo abierto, predecir los cambios climáticos, elegir el sitio para establecerse, conocer a fondo y enriquecer las técnicas para construir un refugio, producir fuego, cazar, pescar, y en su momento, cuándo iniciar la siembra, así como saber sobre las diferentes plantas de la región y sus usos alimentarios y medicinales, junto a otras técnicas de sanación.

En el terreno espiritual, el chamán requería dominar las diferentes técnicas para entrar en la otra realidad, recorrer diferentes mundos como el cielo y el inframundo, distinguir y cultivar la relación con los espíritus provechosos y obtener de ellos conocimiento y poderes, y mantener a raya a los perjudiciales.

Socialmente, el chamán debía cultivar, preservar y divulgar toda clase de conocimientos, formar a los nuevos chamanes, guiar a la comunidad en las actividades cotidianas y llevar a cabo los ritos para asegurar el beneplácito de los espíritus y así asegurar su generosidad en cuanto a alimentos, salud y protección.

El esfuerzo del chamán en estas tres dimensiones, permitía un desarrollo muy completo y una buena comprensión de las leyes de la naturaleza, del mundo de los espíritus, y de la conducta humana; mismas que podía aprovechar tanto para sanar como desarrollar tecnología, crear objetos artísticos, liderar a la gente y alcanzar hazañas inusitadas.



Luego, las sociedades fueron transitando a otros modos de vida donde el universo inmediato perdió su carácter sacro y las funciones propias de los chamanes se fueron disgregando y sus conocimientos se volvieron de uso común, es así como muchos chamanes de hoy solo se circunscriben a algunas funciones como las de curandero o hechicero.

Grandes chamanes de la antiguedad

La historia tradicional china, atribuye a Fu Xi, chamán de la prehistoria, algunos inventos como la red para pescar, o la escritura, así como representar el orden del cosmos en el ba gua.

Para más de uno, Gengis Khan o más propiamente Temujin, quien edificó el imperio mongol, fue en realidad un chamán, y fueron sus virtudes de chamán las que lo convirtieron en un gran estratega y guerrero. De él se cuenta que nació con una mancha muy particular, además de que su estandarte estaba diseñado con una aguila en la parte alta, símbolo de que había hecho el viaje chamánico a los cielos, y nueve colas de yak en la parte baja, señal de haber descendido a los nueve infiernos.

Para numerosos investigadores el chamán actúa en un area de la realidad que en muchas ocasiones es compartida por los místicos y los médicos (Sigerist(1987), Harner(1988), Kakar(1982), Kripner y Welch (1992), de Oleza(1996)).

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SAIKU


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