Juegos Psicológicos: “Mira lo que me has obligado a hacer”





PROPÓSITO: La justificación.

GANANCIA PSICOLÓGICA: Evitar responsabilidades.

POSICIÓN EXISTENCIAL: “No tengo la culpa”.

Este juego tiene tres grados:
Primer grado de este juego: (Utilizado ocasionalmente)


Pedro se siente una persona poco sociable. Tiende a escoger actividades que lo aislan de la gente. Tal vez todo lo que desea él en este momento es que lo dejen solo. Su mujer, alguno de sus hijos,… viene en busca de alguna “caricia” como “¿sabes dónde están las tijeras?” Esta interrupción provoca que el pincel con el cual está pintando su cuadro se caiga al suelo llenando todo de pintura, por lo que grita furioso: “¡Mira lo que me has obligado a hacer!” Como esta actitud de Pedro se repite con los años, su familia tiende más y más a dejarlo sólo cuando está absorto en alguna de sus actividades solitarias.
Lo que causa el error, no es quien interrumpe su soledad, sino su propia irritación. Y él se siente feliz cuando esto sucede, ya que eso le da pie para echar a la visita.
Este es un juego que los niños aprenden con facilidad, por lo que es pasado de generación en generación fácilmente.

Segundo grado de este juego: (Utilizado como forma de vida)
Pedro tendrá como mujer a una persona que sea quien tome las decisiones. Con frecuencia esto se hace como un gesto de consideración o de galantería. Por ejemplo, puede dejarla a ella decidir dónde van a salir a cenar o qué película van a ir a ver al cine. Si el plan sale bien, puede disfrutarlo. Si no, puede culpar a su mujer de manera que el mensaje que le envía es “Tú me metiste en esto”, una variación de “Mira lo que me has obligado a hacer”.
También puede cargar sobre su mujer el peso de las decisiones acerca de la educación de los hijos, mientras que él se comporta como jefe supremo. Esto establece las bases a través de los años para echar la culpa a la madre si los niños son conflictivos. Este juego, por lo tanto, brinda satisfacciones pasajeras como “Te lo dije” o “Mira lo que has hecho ahora”.
Este juego puede emplearse también en el ámbito laboral… Pedro pide a sus empleados consejos de cómo llevar a cabo cuestiones laborales. Cualquier equivocación que cometa la usará contra ellos echándoles la culpa.

Tercer grado de este juego: Generalmente, quienes maltratan a su mujer o marido le echan la culpa a él o a ella de provocar el maltrato. El director de un programa al servicio de la mujer maltratada dijo: “Esos maridos dicen a su esposa: ‘No haces esto bien, por eso te pego’. O: ‘Has servido la cena tarde, por eso te pego’. Siempre es culpa de ella. Y cuando este tipo de maltrato emocional continúa durante años, la mujer sufre un lavado de cerebro y llega a creérselo”.
Un marido le decía a su mujer que ella provocaba los ataques por cosas que había hecho mal. “A medida que aumentaba la violencia, sucedía lo mismo con las excusas. Y siempre decía: ‘Mira lo que me has obligado a hacer. ¿Por qué me obligas a hacer esto?’.”

ANTÍTESIS DE ESTE JUEGO:
En cuanto al juego en primer grado, la antítesis es dejar al jugador (en el ejemplo, Pedro) solo. Este puede sentirse desamparado, pero casi nunca furioso.

En el segundo grado, la antítesis es la devolver la decisión al jugador.

La antítesis de este juego en tercer grado es ponerse en manos de un psicólogo o psicoterapeuta competente.

M. Angeles Molina.

Directora y Psicóloga de PSINERGIA




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