LA DIETA MENTAL DE SIETE DIAS




El objeto de la dieta es hoy día uno de los primeros tópicos de interés público.

Los periódicos y las revistas están llenos de artículos sobre este tema. Los estantes de las librerías están repletos de tomos que descubren los misterios de las proteínas, los almidones, las vitaminas, etc. Actualmente, el mundo tiene conciencia de comida. Los expertos en la materia dicen que físicamente se convierte uno en lo que come, que todo el cuerpo se compone realmente del alimento que uno ha ingerido en el pasado.

Lo que Ud. come hoy, dicen, estará en su corriente sanguínea después de un lapso de tantas horas, y la sangre construye los tejidos de su cuerpo – ahí lo tienen -.

Por supuesto, ninguna persona sensata discute eso. Es perfectamente cierto, según su alcance, y lo único sorprendente es que el mundo haya tardado tanto en averiguarlo; no obstante, aquí voy a tratar sobre este asunto de las dietas en un nivel infinitamente más profundo y de efectos de mayor alcance. Por supuesto, me refiero a la dieta MENTAL.

El factor más importante en la vida es la dieta mental de la cual se vive. Es el alimento que se proporciona a la mente, el que determina completamente el carácter de la vida.

Los pensamientos que Ud. se permita, los asuntos en los que distraiga su mente son los que harán que Ud. y lo que lo rodea, sea lo que son. TAL COMO SEAN sus pensamientos, así será su vida. Todo lo que hoy existe en su vida, el estado de su cuerpo, esté sano o enfermo; el estado de sus finanzas, ya esté próspero o empobrecido; el estado de su hogar, sea que esté feliz o lo contrario; de hecho, las condiciones actuales de cada fase de su vida, están totalmente acondicionadas por los pensamientos y sentimientos que Ud. tuvo en el pasado, así como por el tono habitual de sus pensamientos pasados. Igualmente, las condiciones de su vida mañana y la próxima semana y el próximo año, en su totalidad, serán acondicionados por los pensamientos-y sentimientos que Ud. decida abrigar de ahora en lo adelante.

En otras palabras, Ud. escoge su vida, es decir, Ud. escoge todas las condiciones de su vida, cuando Ud. escoge los pensamientos en los que su mente se ocupa. En la vida, el pensamiento es la verdadera fuerza causal y no hay otra, Ud. no puede tener un tipo de mente y otro tipo de medio ambiente. Esto significa que Ud. no puede cambiar su medio ambiente y dejar su mente intacta, así como tampoco puede Ud. cambiar su mente sin que también cambie su medio ambiente.

Esta es la verdadera llave de la vida: Si Ud. cambia su mente, sus condiciones tienen que cambiar; también su cuerpo tiene que cambiar; su trabajo u actividades, tienen que cambiar; su hogar tiene que cambiar; la tonalidad de toda su vida, tiene que cambiar; ya que su felicidad o tristeza habitual dependen sólo de la calidad del alimento mental que componga su dieta.

Que esto quede muy claro. Si Ud. cambia su mente, las condiciones de su vida tienen que cambiar también.

NOS TRANSFORMA LA RENOVACION DE NUESTRAS MENTES. Así es que ahora verán que su dieta mental es realmente lo más importante en su vida. Esto puede llamarse la Gran Ley Cósmica y su Verdad es evidente una vez que se exprese de este modo. De hecho, no conozco a ninguna persona reflexiva que niegue su Verdad esencial. La dificultad en aplicarla, sin embargo, se desprende del hecho de que nuestros pensamientos están tan cerca de nosotros que es difícil sin un poco de práctica, retirarnos como quien dice y verlos objetivamente; no obstante, esto es justamente lo que debemos aprender a hacer. Tienen que acostumbrarse a escoger, en un momento dado, el objeto de sus pensamientos y también a escoger el tono emotivo o lo que llamarnos la disposición de ánimo que le da color. Sí, es cierto, pueden escoger su disposición de ánimo. Indudablemente, si no pudiesen hacerlo no tendrían ningún control sobre su vida. Las disposiciones de ánimo producen las inclinaciones de la persona que a la larga producen o estropean su dicha, que están predispuestas al famoso “pero”.

Ud. no puede ser sano, no puede ser feliz, no puede ser próspero, si Ud. está mal dispuesto para serlo.

Si Ud. está malhumorado, si es indolente, si es cínico, si está deprimido, si se siente superior, si está asustado, su vida no vale la pena. A menos que esté decidido a cultivar una buena disposición, pierda todas las esperanzas de hacer que su vida valga la pena, es preferible decirlo claramente de una vez.

Si no está decidido a empezar ahora y a seleccionar cuidadosamente todo el día la clase de pensamientos que Ud. va a tener, entonces pierda toda esperanza de hacer de su vida lo que quiere que sea, porque es la única manera.

En pocas palabras, si desea que su vida sea feliz y valga la pena, lo cual es lo que Dios quiere que hagan de ella, tiene que empezar de inmediato a entrenarse en el hábito de seleccionar y controlar sus pensamientos. Los primeros días esto será muy difícil, pero si tienen constancia, podrán hacerlo cada vez con más facilidad y es realmente el experimento más interesante que puedan hacer.

Es más, ese control del pensamiento es el pasatiempo más interesante que pueda practicarse. Ud. se sorprenderá de la cantidad de cosas interesantes que aprenderá de Ud. mismo y obtendrá resultados casi desde el principio.

Ahora bien, muchas personas que conocen bien esta verdad una que otra vez hacen esfuerzos esporádicos para controlar sus pensamientos, pero la corriente de pensamientos está tan acerca, como ya he dicho y los impactos desde afuera son tan constantes y variados que no parece que progresan mucho. El único modo es decididamente formarse, un nuevo hábito de pensar que responda cuando Uds. estén preocupados o cuando no estén en guardia, del mismo modo que si concientemente se estuviesen ocupando del asunto.

Este nuevo hábito de pensar tiene que adquirirse definitivamente y la base para ello puede establecerse en pocos días, del modo siguiente: Decida que dedicará una semana exclusivamente a construir un nuevo hábito de pensar; y durante esa semana todo lo demás carezca de importancia en comparación con eso.

Si lo hacen, esa semana será la más significativa de toda su vida. Literalmente será el punto decisivo. Si lo hacen, puedo asegurar que toda su vida dará un cambio favorable.

Es más, nada permanecerá inalterado. Esto no significa que podrán enfrentarse a sus problemas actuales con espíritu superado; significa que las dificultades desaparecerán.

Este es el modo científico de alterar sus vidas y como está de acuerdo con la Gran Ley, es infalible. ¿Comprenden ahora que al trabajar de este modo no tienen que cambiar las condiciones? Lo que sucede es que Uds. aplican la Ley y luego las condiciones cambian espontáneamente. Uds. no pueden cambiar las condiciones directamente; con frecuencia lo han intentado y han fracasado pero hagan la dieta mental de siete días y las condiciones tienen que cambiar.

Esta es entonces la receta: durante siete días no pueden permitirse albergar ni por un momento pensamientos que no sean positivos, constructivos, optimistas, amables. Esta disciplina será tan forzada que concientemente no podrán mantenerla por mucho más de una semana, pero no les pido que lo hagan. Una semana será suficiente porque al cabo de ese tiempo el hábito de pensar positivamente comenzará a establecerse; algunos cambios extraordinarios se habrán sucedido en sus vidas, animándolos enormemente; y luego el futuro se encargará de sí mismo. El nuevo modo de vida será tan atractivo y mucho más fácil que el viejo, que Uds. encontrarán que sus mentalidades se alinean solas.

Pero los siete días serán forzados. No quiero que se metan en esto sin considerar el costo. Las dietas físicas son un juego de niños en comparación, aunque tengan buen apetito. La gimnasia más agotadora, combinada con marchas de 45 Km. es suave comparada con esta empresa. Pero es sólo por una semana de su vida, y decididamente alterará todo, mejorándolo. Por el resto de su vida aquí, es más, por toda la eternidad todo será diferente y mejor que si jamás la hubiesen emprendido.

No comiencen a la ligera. Antes de empezar piénselo por uno o dos días. Entonces comiencen y que la gracia de Dios les acompañe. Pueden empezar cualquier día de la semana al levantarse, después del desayuno o del almuerzo, no importa, pero una vez que empiecen tienen que continuarla durante siete días. Eso es esencial. La idea es que tengan siete días ininterrumpidos de disciplina mental para poder lograr que definitivamente la mente se encauce por un nuevo sendero. Si falsean el comienzo, o si les va bien por dos o tres días y luego por cualquier razón se salen de -la dieta, tienen que dejarla del todo durante varios días y luego comenzar de nuevo. Uds. recuerdan que en el cuento de Rip Van Winkle, éste juraba abstenerse de tomar licor y de inmediato aceptaba el primer trago que le ofrecían, diciendo tranquilamente “no contaré éste”. Bien, en la dieta mental de siete días, esto es inaceptable. Tienen que tomar en cuenta cada desliz y aunque Uds. no lo hagan, la naturaleza lo hará. Al haber un desliz deben dejar la dieta del todo y empezar de nuevo. Ahora bien, para prevenir en lo posible las dificultades, las consideraremos en detalle.

PRIMERO. ¿Qué quiero decir por pensamientos negativos? Un pensamiento negativo es cualquier pensamiento de crítica, de rencor o despecho, de celos, de condenación de otros, de culparse a uno mismo; cualquier pensamiento de enfermedad o accidente, en resumen, cualquier pensamiento pesimista o de limitación; cualquier pensamiento que no sea positivo y de naturaleza constructiva, relacionado con uno mismo o con otro, es un pensamiento negativo. No se preocupen mucho en cuanto a la clasificación, en la práctica nunca tendrán dudas, de si es positivo o negativo; aunque su cerebro trate de engañarlos, el corazón les dirá la verdad.

SEGUNDO. Que esté claro que lo que se pide es que no alberguen cosas negativas. Noten esto cuidadosamente. Lo importante no son los pensamientos, que vengan a su mente, sino sólo aquellos que Uds. acojan y entretengan. No importa cuáles sean los pensamientos que les vengan, siempre que no los cobijen. Cobijarlos o albergarlos es lo que importa. Por supuesto, muchos pensamientos negativos les vendrán todo el día. Algunos se colocarán en sus mentes aparentemente de su cuenta y otros serán pensamientos de la raza; otros pensamientos negativos les vendrán de otras personas, por, la conversación o por su conducta, o bien oirán noticias desagradables, por carta o por teléfono, o verán crímenes o desastres anunciados en los titulares de la prensa.

Estos casos no importan siempre que no les brinden hospedaje. Es más, estas son las cosas que suministran la disciplina que les va a transformar durante esta semana trascendental. Lo que hay que hacer al presentarse el pensamiento negativo es rechazarlo. Rechacen el periódico, rechacen el pensamiento de la carta o el comentario estúpido o lo que sea. Cuando el pensamiento negativo se deslice en su mente, de inmediato rechácenlo y piensen en otra cosa. Lo que es mejor, piensen en Dios. Una analogía perfecta es el caso del hombre que está sentado junto a una fogata, cuando le cae una chispa en la manga. Si sacude la ceniza de inmediato no puede pasar nada, pero si permite que se quede allí sólo un momento, no importa cuál sea el motivo, el daño habrá sido hecho y costará trabajo reparar esa manga. Igualmente sucede con un pensamiento negativo.

Ahora bien, qué hacer con los pensamientos y condiciones negativas que en nuestra etapa actual no podemos evitar? ¿Qué tal los problemas de, la oficina y de la casa?

La respuesta es que tales cosas no afectarán su dieta siem­pre que no las acepten, ni les teman, ni crean en ellas, ni se in­dignen, ni entristezcan por ellas, ni, les den poder alguno. Nin­guna condición negativa que deban atender afectará su dieta. Vayan a la oficina o enfréntense a los asuntos de la casa, sin permitir que los afecten.

Digan mentalmente: Ninguna de estas cosas me conmueve, y todo saldrá bien.

Supongamos que almuerza con un amigo, quien habla negativamente. No trate de callarlo, ni de desairarlo. Déjelo hablar, pero no acepte lo que él dice, y no se afectará su dieta. Supongamos que al llegar a casa se encuentre con mucha conversación negativa. No predique un sermón, sencillamente no lo acepte.

Recuerden, la aceptación mental es lo que constituye la dieta. Supongamos que presencia Ud. un accidente o una injusticia. En vez de reaccionar aceptando la apariencia y respondiendo con lástima o con indignación, rehúse aceptar la apariencia, hagan lo que puedan por enderezar las cosas, piensen debidamente y déjenlo de ese tamaño.

Aún estarán a dieta. Claro, será de gran ayuda si pueden evitar esta semana a cualquiera que muy expresamente pueda despertar malos instintos. Las personas que los sacan de quicio o les caen mal, o los fastidian, es mejor evitarlos mientras estén a dieta; pero si no es posible evitarlos, entonces disciplínense un poco más, eso es todo.

Supongamos que la próxima semana le espera una prueba muy difícil. Bien, si tienen suficiente conocimiento espiritual, sabrán como enfrentarla del modo espiritual; pero para el caso, creo que sería mejor esperar comenzar la dieta tan pronto haya pasado el asunto. Como dije antes, no tomen la dieta a la ligera, piénsenlo bien primero.

Para terminar, quiero decirles que frecuentemente las personas encuentran que empezar esta dieta alborota toda clase de dificultades. Parece que de repente todo empieza a marchar mal. Esto puede parecer desconcertante, pero en verdad es una buena señal; significa que las cosas se están moviendo y ¿no era eso precisamente el objetivo que teníamos en mente? Supongamos que todo su mundo parece estremecerse en sus bases. Agárrense fuertemente, dejen que se estremezca y cuando deje de mecerse, el cuadro se habrá reensamblado solo y comenzará a parecerse a lo que anhelaba nuestro corazón.

Este punto es importante y algo sutil ¿no comprenden que al detenerse a pensar en esas dificultades de por sí es un pensamiento negativo que quizás los hizo salir de la dieta? Claro, el remedio no esta en negar que su mundo aparentemente está convulsionado, sino negarse a aceptar la apariencia como una realidad. No juzguen las apariencias, juzguen correctamente. Mantengan sus pensamientos positivos, optimistas y amables mientras las apariencias se están bamboleando; manténgalos así a pesar de las apariencias y una gloriosa victoria será segura.

Cada fase de su vida radicalmente se alterará, mejorando. Un último aviso. No le digan a nadie que están en dieta o que piensan empezarla. Mantengan este enorme proyecto estrictamente personal. Recuerden que su alma es el Lugar Sagrado del Altísimo. Cuando terminen la dieta satisfactoriamente y han asegurado su demostración, permitan que pase un tiempo razonable para que se establezca la nueva mentalidad y luego cuentan la historia a cualquier persona a quien Uds. piensen que pueda ayudarle.

Finalmente, recuerden que nada que diga o haga otra persona, puede sacarlos de la dieta. Sólo la propia reacción a la conducta del otro puede hacerlo.

LA DIETA MENTAL DE SIETE DIAS


EMMET FOX

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