Los niños cristal, ¿cómo reconocerlos?






Los niños Cristal empezaron a aparecer el año 2000 aproximadamente. 

Fueron identificados por Steve Rother en el año 2002. Los niños Cristal son los llamados pacificadores, buscan el equilibrio entre lo intuitivo y lo racional para encontrar la armonía. Niños extremadamente psíquicos, cuyo propósito principal es llevarnos al siguiente nivel de nuestra evolución.

Suele decirse que fue Steve Rother quien a finales de los 90 y principios de los 2000, empezó a definir con exactitud a un tipo de generación que se diferenciaba claramente de los llamados niños Índigo. A través de diversas reuniones realizadas en Ontario, se fue debatiendo sobre este tipo de personalidad, de comportamiento, y de necesidades vitales que el propio Rother, identificó como “niños de la vibración cristal”.


Los Niños Cristal están entre los más conectados, comunicativos, cariñosos y mimosos comparados con los de cualquier otra generación. Ellos tienen dones filosóficos y espirituales, y despliegan un nivel sin precedentes de misericordia, gentileza y sensibilidad a este mundo.
Son extremadamente sensibles a todo su medioambiente: sonido, colores, emociones negativas, olores, comida, productos químicos, la ropa que visten, la violencia, la conciencia de grupo, las frecuencias electromagnéticas, destellos solares… Si un Niño Cristal se encuentra en un entorno agresivo, desequilibrante, con oscilaciones energéticas considerables y emociones exageradas, tienen a huir física o psíquicamente, ya que es insoportable para ellos.
Tan sensibles, que son profundamente vulnerables. Por este motivo pueden desarrollar una personalidad aparentemente fuerte y agresiva que les protege del exterior.
Necesitan pasar tiempo en soledad, no viven bien en grupos pues pocos entienden su necesidad de soledad. Cuando no se respeta su soledad, se desequilibran y pierden la conexión con su Ser, que es la orientación que les mantiene unidos al Todo.
Deben entrar en comunión con la naturaleza y los elementos diariamente. El Espíritu de la Naturaleza les ayuda a equilibrarse y limpia las energías no armoniosas que les aturden profundamente.
Para poder reconocer a un Niño Cristal, las características más evidentes son las siguientes:
  • Evitan el conflicto y la confrontación
  • Hablan poco, pero con mucha profundidad.
  • Poseen habilidades psíquicas
  • Poseen una gran capacidad afectiva
  • Les agrada pasar mucho tiempo solos
  • Perciben con facilidad el temor en su entorno inmediato
  • Pueden amplificar su propio temor y proyectarlo en el entorno
  • Evitan invocar el miedo
  • Poseen un bajo perfil, son discretos y sumisos
  • Son positivos y serenos
  • Sólo piden lo necesario para sí mismos pero no dudan en exigir para los demás
Son como un soplo de energía nueva y renovadora en este mundo complejo donde ellos, encajan al principio con cierta dificultad. Nuestra civilización es muy nerviosa y algo tóxica para ellos, sin embargo, tienen un potencial suficiente para traer la calma y el equilibrio, una armonía cristalina donde la Tierra, podría ser capaz de nuevo de unir sus fuerzas con la Naturaleza y, con todas esas dimensiones más puras y esenciales para el ser humano.
Ellos trasmiten esa claridad interior que sería el propio reflejo de la pureza natural de este mundo, ahora ligeramente teñida y oscurecida por nuestras ansias, nuestros egoísmos y estos comportamientos que hieren el corazón de nuestro planeta.
Según esta teoría, los niños Cristal están empezando a “vibrar” ahora, son una generación nueva que aún está en desarrollo, latente pero presente, silenciosa pero atisbando, observando y sintiendo… Ahora bien, también advierten que estos niños son muy frágiles y sensibles, de ahí su retraimiento y su dificultad para identificarlos. Sufren ante las energías negativas, ante las reacciones agresivas u orgullosas, se sienten “desubicados” y padecen por sentirse tan diferentes en un mundo tan oscuro ante su sensible mirada.

Diferencias entre los niños Índigo y los niños Cristal

No son personalidades semejantes, en absoluto. Dentro de esta tendencia es muy importante saber diferenciarlos, y estas serían las características básicas:
  • Los niños Índigo reaccionan y se revelan, son líderes y disponen de un espíritu más guerrero. Los niños cristal en cambio, son pacificadores y suelen seguir el camino que previamente abren o abrirán los niños Índigo.
  • Los niños cristal son discretos y pasan desapercibidos en las aulas de los colegios. No 
  • molestan, no enturbian, son silenciosos y observadores. A menudo se dice de ellos que son tímidos y carentes de iniciativa, pero en realidad, hay algo que llama la atención: su capacidad para crear armonía y evitar conflictos entre los compañeros. Aportan calma y serenidad.
  • En lugar de denunciar o de reaccionar ante lo que no soportan como los niños Índigo, los niños Cristal razonan mediante el ejemplo y la calma.
  • Suelen hablar poco, pero cuando lo hacen captan de inmediato la atención por su sinceridad y su serenidad.
  • Son afectuosos, amables y sienten una unión especial con los animales y la naturaleza.
  • Son muy vulnerables emocionalmente, les afectan las mentiras, los desprecios… No suelen enfadarse, no reaccionan de inmediato, sino que buscan antes la soledad para intentar recuperarse.
  • En ocasiones su salud no es muy buena, suelen padecer diversas alergias, son más débiles físicamente y delicados.
  • En el colegio, suelen decir de ellos, que se “pasan el día desconectados”, como si estuvieran en otro mundo. Nada más lejos de la realidad: los niños Cristal están íntimamente unidos a todo lo que les rodea con una sensibilidad muy-muy especial.
Como puedes ver, se deduce que serían los niños Índigo los encargados de iniciar el cambio gracias a ese espíritu reactivo, mientras que los niños Cristal serían los armonizadores, los encargados de unirnos de nuevo a lo esencial, a la Naturaleza, a un nivel superior de conciencia

extracciones e imagen :http://miblog.jaimelucioni.com/



Los niños cristal, ¿cómo reconocerlos?
SAIKU


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