LOS 4 ELEMENTOS Y LOS SIGNOS



El Fuego, la Tierra, el Aire y el Agua son los cuatro elementos de la naturaleza, y componen todas las estructuras materiales y tonalidades orgánicas que hay entre el Cielo y la Tierra.

Nosotros, como seres vivos, estamos también compuestos por estos cuatro elementos y conocer cómo se manifiestan en nuestra experiencia de vida es el punto de partida para conocer nuestra energía de base.
El conocido psicólogo suizo y antiguo discípulo de Freud, Carl Gustav Jung (1875-1961), fundador de la Psicología Analítica, ha reconocido a la Astrología como un saber íntimamente ligado a la psique humana, afirmando que “la Astrología representa la suma de todo el conocimiento psicológico de la antigüedad”.

Una de las bases fundamentales para la psicología jungiana es la categorización de las personas en cuatro tipos psicológicos. De acuerdo a su teoría, el consciente conoce cuatro modos principales de percepción, los cuales se expresan de manera diferente en cada individuo. Son las Cuatro Funciones de la Conciencia: la Intuición, la Sensación, el Pensamiento y el Sentimiento.

Por supuesto que las cuatro no son igualmente fuertes en cada individuo. Una función domina, mientras que las otras tienden a estar “subdesarrolladas”. Para poder volverse una totalidad, debemos desarrollar las cuatro funciones de conciencia, un trabajo profundo y consciente en pos del desarrollo de la personalidad.

El Fuego se manifiesta a través de la Intuición.
La Tierra a través de la Sensación.
El Aire a través del Pensamiento.
El Agua a través de los Sentimientos.

Teniendo esto en cuenta, el primer análisis astrológico de la personalidad deriva del balance de elementos en su Carta Natal. Por ejemplo, si una persona tiene una predominancia del elemento Aire en su Carta Natal, su conciencia tiende a utilizar a la mente y al pensamiento como principal modo de percepción del mundo y la vida; con lo cual seguramente tienda a evadir los sentimientos pretendiendo controlar con la mente su mundo emocional.

Otro ejemplo: si en la Carta Natal de una persona hay una predominancia fuerte del elemento Agua, el sentimiento será su función psíquica predominante y, por ende, tenderá a sensibilizar todo, incluso lo relativo a cuestiones laborales o profesionales, todo es emotividad porque esa es la principal lente o modo de percibir el mundo y la vida.

Luego de este balance de elementos, entramos en la matriz del Zodíaco en la Carta Natal, que es una pauta energética más específica.

Fuego 

Aries, Leo y Sagitario. Energía radiante universal, energía que es excitable, entusiasta y luminosa. Dinamismo, espontaneidad, y una experiencia centrada en la identidad personal y espiritual. Los signos de Fuego dirigen su energía conscientemente hacia su propia voluntad de ser y de expresión libre.

Tierra

Tauro, Virgo y Capricornio. Energía centrada en los sentidos físicos y la realidad del aquí y ahora del mundo materialmente perceptible. Armonización con el mundo de las formas, de las estructuras visibles. Resistencia y persistencia, energía de preservación y conservación. Protección, estabilidad y seguridad. Los signos de Tierra concretan, son confiables, estables y cautelosos.

Aire

Géminis, Libra y Acuario. Energía vital que se asocia con la respiración, las ideas arquetípicas detrás del mundo físico, la energía cósmica concretada dentro de las pautas específicas del pensamiento. Los signos de Aire enfocan su energía en el mundo de las ideas específicas que no se materializaron aún, la teoría, las palabras, los vínculos y el pensamiento abstracto.

Agua


Cáncer, Escorpio y Piscis. Energía intangible, reino de la emoción profunda y de las respuestas sentimentales. Intuición y sensibilidad psíquica. Los signos de Agua están en contacto con el inconsciente y con la unidad de toda la creación, la empatía hacia los demás está muy presente, como así también su vulnerabilidad. El elemento Agua corresponde al proceso de ganar consciencia a través de una comprensión lenta pero segura de los más hondos anhelos del alma.


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