6 tipos de depredadores emocionales

Los depredadores emocionales abundan, tienen una manera de alimentarse de la energía de quienes permiten ese tipo de dinámicas, por lo que reconocerlos a tiempo resulta de gran ayuda para nuestra preservación.


Veamos algunos tipos de depredadores emocionales:

El egoísta:

Este tipo de persona no suele a dar nada a los demás que no represente un beneficio para sí mismo, por lo general solo piensa en sumarle a su vida sin importar que tenga que restarle a la vida de los demás.

El manipulador:

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Estar personas son especialistas en generar emociones negativas en el otro, siendo las principales la culpa y la lástima. Cuando hacen que el otro se sienta culpable o logran inspirar lástima, tienen la mitad del camino recorrido, a partir de allí pueden succionar sin cesar hasta que la otra persona ponga límites.

El maltratador:

Este tipo de persona basa su interacción en el control, en el autoritarismo, quiere controlar a su víctima haciéndola sentir miedo, haciéndola sentir menos, incapaz, inútil, generando una relación de dependencia, en donde la persona que recibe el maltrato se torna cada vez más sumisa, más débil a nivel emocional y en consecuencia más dispuesta a satisfacer las necesidades de quien le ha socavado el espíritu. El maltrato por lo general va en aumento progresivo, por lo que dificulta que la víctima pueda reaccionar de manera oportuna.

El negativo:

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Las personas negativas van con su energía contagiando a quienes puedan a su alrededor, todo está mal, todo es una queja constante, las soluciones pueden aplicar para todos, menos para ellas, suelen opacar cualquier brillo que se quiera mostrar a su alrededor y si se les permite hacen de sus vidas y de quienes la rodean una nube negra que no dará cabida a nada positivo.

El cómodo:

Cualquier esfuerzo es demasiado para ellos, por lo general tienden a desmeritar los esfuerzos de los demás y son poco agradecidos, les encantan las cosas en bandeja de plata y beneficiarse de los que hacer mérito y trabajan por ubicarse en una posición particular.

El depredador interno:


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Este puede ser el más peligroso, porque no podemos escapar de él, solo podemos hacernos conscientes y dejar de identificarnos con él, él no es más que nuestro ego cargado de miedos, limitándonos, susurrándonos que fuera de nuestra zona de confort corremos muchos riesgos, diciéndonos que no nos merecemos algo que consideramos positivo, haciéndonos temer por lo que hacemos y por lo que dejamos de hacer, buscando a cada solución un problema y robándonos el entusiasmo por atrevernos, por triunfar, por vivir!
Sea cual sea el depredador que tengas cerca o lleves contigo, busca alternativas para que no te consuma, estás aquí para ser feliz, para disfrutar, para vibrar con la energía maravillosa de la vida, que nada ni nadie te robe lo maravilloso de esta experiencia.
Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet


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