LA ANSIEDAD…como superarla..

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La ansiedad es la emoción que aparece cuando sientes que se acerca una amenaza, cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas prepararte para hacerle frente.
La ansiedad se apoderará primero de nuestra mente y luego de nuestro cuerpo.
Por ejemplo, antes de un examen comenzamos a estar inquietos, y luego aparecen los famosos dolores de cabeza,
el malestar estomacal, el sudor, etcétera.
La ansiedad como reacción normal nos permite afrontar una presión externa y se presenta acompañada de aquellos temores que todos tenemos y que nos preservan
ante una amenaza o peligro. Por ejemplo, si se acerca el examen, la ansiedad nos puede poner en alerta para prepararnos mejor (y estudiar).
Ahora, ¿qué nos sucede cuando pasamos de vivir un momento de ansiedad a vivir ansiosos? Alguien excesivamente ansioso ve cada situación nueva, cada cambio, cada desafío que le toca vivir, como una tortura y experimenta un gran sufrimiento interior.
La ansiedad crónica es tóxica.
El problema surge cuando la ansiedad se convierte en un temor excesivo e irracional a situaciones que afrontamos diariamente. Entonces, pasa a ser una emoción tóxica.
Esta emoción puede llevar al desánimo, a la tristeza e incluso a la depresión, o al otro extremo, a vivir completamente acelerado. En cualquiera de los dos casos, la expectativa será que el resto siga ese ritmo, lo cual generará a su vez problemas interpersonales.

¿POR QUÉ ME LLAMARÁN ANSIOSO A MÍ?
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...
No sientas pánico. La ansiedad es una emoción tóxica muy común estos días.
Basta con repasar en tu ámbito cotidiano, ya sea en la universidad o en tu casa o en el trabajo, a cuántas personas has visto morderse las uñas desesperadamente o
darse atracones cuando en realidad no tienen hambre.
Si te pregunto si conoces a alguien que sufra de grandes comezones en diferentes partes del cuerpo supuestamente sin una causa clara, estoy seguro de que encontrarías varios casos.
Y la lista sigue...
¿Cuántas personas tartamudean aun en momentos en que aparentemente todo está bajo control y en calma?
A unos se les cae el cabello, otros sufren de estreñimiento,
y otros, todo lo contrario, a algunas personas les sube la temperatura y otras tantas transpiran mientras a otras se les seca la boca.
Muchas veces decimos «estoy tranquilo» y, en realidad, esa tranquilidad que decimos experimentar es aparente, ya que todos estos síntomas, cuando no tienen una causa física u orgánica, son una clara llamada de atención que, muy probablemente, esté indicando la presencia de la ansiedad.
Cuando eres una persona muy ansiosa, no solo tu mente y tus emociones se ven afectadas, sino también tu cuerpo. Tal vez estén girando en tu mente decisiones que tomar, elecciones que hacer, palabras que decir, y quizás has decidido no hablar y esperar. Quizás haya situaciones o personas de las que estás escapando, pero a las que en realidad sabes que debes enfrentarte.
De todo esto, aunque lo neguemos y lo queramos ocultar, nuestro cuerpo tiene conciencia.
Cuando estamos demasiado ansiosos, buscamos por todos los medios calmar esa emoción tóxica y recurrimos a cosas
como la comida y el trabajo en exceso o, lo que es peor, a la automedicación.
¿Cuándo suena la alarma?
Veamos algunos de los síntomas más comunes de la ansiedad:
• miedo o temor
• inseguridad
• preocupación
• aprensión
• problemas de concentración
• dificultad para tomar decisiones
• insomnio
• sensación de pérdida de control de la propia vida o del medio que nos rodea
• hiperactividad
• pérdida de interés
• movimientos torpes
• tartamudeo
• tics nerviosos
Con el tiempo, si la ansiedad no se trata de manera adecuada, puede llegar a afectar seriamente la salud y derivar en lo que se conoce como trastornos de ansiedad. Estos incluyen el pánico, la obsesión-compulsión y distintas clases de fobias.
¡Doble alarma!
Veamos algunos de los síntomas más graves:
• palpitaciones
• presión arterial alta
• opresión en el pecho
• sensación de ahogo
• náuseas
• problemas digestivos
• diarrea
• tensión muscular
• dolor de cabeza
• fatiga
• sudoración excesiva
• impotencia
• eyaculación precoz
Pensar continuamente en el futuro, preocuparte y desarrollar una imaginación excesiva con respecto a lo que puede llegar a pasar —y que, por lo general, no ocurre nunca—, tratar de anticiparte al mañana, es realmente agotador.
Nuestra mente necesita descanso, démosle un poco de paz.
Verás que, cuando logres relajarte, todo aquello que te despertaba una desmesurada ansiedad volverá a estar bajo tu control..
«Vivir un momento estresante» no es lo mismo que «vivir estresado».
Lo primero es normal, inesperado y generado por el ambiente, mientras que lo segundo, vivir estresado, es tóxico, buscado y generado por nosotros mismos porque se ha convertido en un hábito y «no sabemos» vivir de otra manera.
Qué curioso es el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere.
Cuando una persona guarda durante meses ira, rencor, cuando soporta maltratos durante años y sus heridas se acumulan, la adrenalina se activa en dosis grandes y frecuentes, y actúa como un veneno.
El cortisol es una hormona buena, pero, al elevar de forma excesiva el nivel de azúcar en la sangre, puede hacerte que
aumentes de peso y tus huesos pierdan calcio, magnesio y potasio.
Las personas que han experimentado muchas presiones a lo largo de su vida pueden hacerse adictas a la adrenalina y sus cuerpos la generan naturalmente. Se identifican por su violencia, necesitan sentir presión y, por lo general, practican deportes de riesgo y siempre están en busca de peleas.
Esto explica que alguien que durante años sufrió conflictos de pareja, un padre violento o una madre depresiva, nunca logre relajarse por completo y busque permanentemente un motivo de discusión, porque su cuerpo pide adrenalina.
Todos reaccionamos a los estímulos de manera diferente y dependerá de cómo interprete cada uno lo que ocurre en la vida. Algunas personas se estresan frente a determinadas tareas mientras que otras, en esa misma situación, no, porque a pesar de que el estímulo es el mismo, la percepción es distinta.
Cada emoción que experimentamos se transforma en una sensación corporal que nos produce un estado de bienestar o malestar.
Desanimarse es normal, pero permanecer en ese estado es tóxico.
Tienes que saber que esta emoción tóxica no puede ocupar toda tu mente, todo tu tiempo, tampoco puede tener elcontrol de tus emociones ni detenerte ni desviarte de tus objetivos. La angustia no puede condicionarte ni debilitarte ni decidir por ti.
No podemos permitir que la angustia nos quite las fuerzas y las energías que necesitamos para comenzar cada día.
La angustia actúa como un aislante que no te permite ver ni sentir ni experimentar la oportunidad que hay detrás de cada momento doloroso. Y es a partir de ahí, de ese lugar del dolor, donde nuestra vida comienza a condicionarse, a limitarse; nuestra mirada se nubla y vemos o experimentamos todo a través de una lente pesimista.
Esto es, precisamente, lo que provoca la angustia
en nuestro interior.
Todo lo que nos pasa, incluso el dolor, podemos transformarlo en aprendizaje.


Bernardo Stamateas
EMOCIONES TÓXICAS

http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/

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