Soltar el pasado para dejar de sufrir





En el medio del camino de la vida,
yo me encontraba en una senda oscura
en que la recta vía había perdido.
Dante Alighieri


Cuando vamos llegando a la mitad de nuestra vida...
Cuando vamos llegando a la mitad de nuestra vida y hacemos un balance de lo que hicimos, suelen aparecer remordimientos. Nos remordernos. Esta mitad del camino es una edad en la que uno comienza a mirarse internamente, a ser más objetivos con uno mismo.
En este mirarse y evaluarse, a veces, nos enojamos con nosotros mismos, con lo que vivimos, con lo que hicimos y también con lo que dejamos de hacer.

Necesitamos aceptar lo que fue
Nuestra tarea será transitar desde este enojo, e incluso confusión, hasta una aceptación de lo que fuimos, de lo que hicimos o lo que no hicimos. Soltar la idea de lo que tendría que haber sido y no fue. En otras palabras, aceptar lo que fue. Aceptar nuestro error.

Es un proceso
En esta aceptación, radica el cese del sufrimiento. Claro que llega como fruto de un proceso, no mágicamente. Y, como todo proceso, requiere sus tiempos.

Emergemos con humildad
Necesitamos comprender que nuestra alma necesitó de todas estas vivencias, de estos aciertos y desaciertos para emerger como la semilla en la tierra.
Emerger con una humildad que nos permita dejar de querer tener todo controlado, de querer ser perfectos, dando lugar a que esa esencia de nuestro ser nos señale el camino.
Recordemos que la humildad entierra su raíz en el humus; y, geológicamente, el humus es la capa más fértil de la tierra. Con lo cual, emerger con humildad significará que comience a salir lo mejor de nosotros, lo más fértil, nuestra esencia, nuestro verdadero ser.

Aprendiendo de la propia experiencia
En este emerger con humildad, seguramente, también surgirán errores; pero, como ya no somos los mismos, los vamos a vivir de otra manera, más relajados, sin tantos re-mordimientos. Porque ya hemos aprendido de nuestra propia experiencia.Hemos aprendido y aceptado que fuimos lo mejor que pudimos ser.

Conclusión
Cuando decimos sí a esta/este que fuimos y soltamos el pasado, nos sentimos liberados. A través de esta aceptación, el equipaje que llevamos, en el viaje de nuestra vida, se hace mucho más liviano.


Para reflexionar
¡Qué extraña ha sido realmente mi vida! −pensó−.
¡Qué rodeos tan curiosos ha dado!
¡Qué camino el mío, sin embargo!
¡Cuánta estupidez, cuántos errores, disgustos, dolores y desilusiones he tenido que soportar sólo para poder volver a ser un niño y empezar de nuevo!
He tenido que probar la desesperación, rebajarme ante la más insensata de las ideas, la del suicidio, para poder sentir la gracia, para volver a oír el Om, para volver a dormir bien y a despertarme tranquilo.
He tenido que convertirme en un loco para redescubrir el Atman en mi interior.
En ese momento, dejó Siddhartha de luchar contra el destino; en ese momento, dejó de sufrir...
Herman Hesse


Capítulo extraído del libro Madurando nuestros apegos, de María Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré, Buenos Aires, SAN PABLO, 2008


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