En la quietud del Invierno…


 Se dice que oficialmente el invierno llega el 21 de Junio y la Tierra y el cielo celebran la sagrada ceremonia de apertura del gran portal del Solsticio de Cáncer soltando así al maestro Otoño que nos deja su Sabiduría mientras nos enseña a despojarnos de lo que ha caducado en nuestras vidas desocupando nuestros brazos para poder abrirlos a lo nuevo que trae no solo el Maestro Invierno sino también la misma vida… Mientras en el norte reciben al verano.


Hay un espacio sagrado dentro de nosotros que muchos desconocen y allí no hay frio ni soledad… es nuestro Sol Interior que nos completa, nos entrega su  calor y brillo de Luz divina que trae más y más conciencia para crecer.

Por eso en esta época hacemos reposo… La calma y la quietud son la antesala de los encuentros con nosotros mismos, del regocijo del alma… del descanso y del vacío. Momento para recoger la última gota de savia desde nuestras raíces y conectar con nuestros ancestros, con todo el inconsciente personal.
Quisiera tener el valor de esas ramas desvestidas del árbol que estoy mirando para despojarme de todo y en esa desnudez reencontrarme con mi esencia… pero de a poco… Ya me he despojado de tantas cosas que creo que muy pronto seré capaz de quedar con solo lo esencial, no solo de mi misma sino de lo que preciso para vivir y podré disfrutar de observar el paisaje siempre cambiante de todos los días de vida.

Esta calma invernal es para seguir revisando nuestros armarios, físicos e internos y vaciarlos de todo lo inservible: pensamientos, creencias, objetos, costumbres, espacios, rutinas, personas… Sí… muchos seres que nos acompañaron durante la vida y que ya no vibran en sintonía con nosotros deben quedarse… y no es falta de amor ni compasión… es por respeto a nosotros mismos... no podemos quedarnos en ambientes que vibran aún en la queja, el temor, el victimismo, la rabia, la envidia, la competencia, el orgullo…

Honro a todos los que se quedaron y también a quienes me adelantan…mi viaje por esta vida lo hago a mi propio ritmo… Dejé de bailar al compás de ruidos externos…


Por ahora aquí sigo… en la quietud del invierno…

En Amor y Conciencia.

Me® 

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