La mejor forma de conectar con tus hijos es a través del lenguaje del amor





Indudablemente debemos enfrentar muchos retos cuando asumimos el rol de padres, divagamos entre lo que es justo, útil y necesario, tememos cometer errores y muchas veces asumimos posturas extremas, nos resulta un tanto complicado encontrar un punto medio para mantener un equilibrio, evitar que nuestros hijos terminen siendo adultos malcriados y caprichosos o personas temerosas, inseguras y resentidas.

Cada padre asume rol de la mejor manera que considera, pero evidentemente todos buscamos de muchas maneras, satisfacer a nuestros hijos, que estén felices, contentos y conformes con nuestro trabajo como padres, que vayan siempre por camino recto y que su vida jamás se vea opacada por la sombra, sin embargo, en esta preocupación excesiva o despreocupación extrema, caemos en conductas erróneas y rara vez lo aceptamos o nos percatamos de ello, luego pretendemos que alguien nos explique por qué nuestros hijos terminan siendo completos desconocidos, no comprendemos sus actitudes, conductas y reacciones, además acercarnos a ellos luego de cierta edad, es prácticamente imposible si no hemos construido una relación comunicativa desde los inicios.
No se trata de ser extremadamente estrictos, ni excesivamente relajados, simplemente de lograr comunicarnos con nuestros hijos, saber a ciencia cierta, desde su propio pensamiento, que es lo que necesitan, o que es lo que no sabe que necesita, conocer su estado, su confusión o claridad, que sientan que realmente nos comunicamos con ellos.

Para muchos padres, esta tarea de comunicación constante con los hijos, suele resultar bastante difícil y agotadora, intentamos muchas veces con resultados infructuosos, sin embargo, existen formas de acercarnos a ellos sin invadir su espacio abruptamente, simplemente tomamos un lugar en sus cambiantes vidas, que de alguna manera ellos terminarán por reservarnos:

En principio nunca temas equivocarte,  el mayor error que puede cometer, tanto padre como hijo, es no hacer algo por miedo.

Autocontrol antes que nada, siempre encontraremos malas contestaciones, gritos y desprecios, no podemos ni debilitarnos ni iniciar una explosión de ira, si perdemos el control nuestro hijo/a se puede cerrar en banda y la comunicación se deteriorará gravemente. Es necesario que aprendamos a mantener el control mental. Una buena técnica es contar hasta 10 mientras realizamos una serie de respiraciones profundas.
Si la situación sigue tensa en mejor aplazar la “conversación” y esperar a que las aguas se calmen para poder buscar las soluciones más adecuadas al problema.
Ante los momentos agotadores con tus hijos, recuerda que es una tarea ardua, pero satisfactoria.

No dejes de establecer límites, los hijos deben aprender a vivir bajo normas y a perder privilegios cuando no se cumplen.



Busca siempre nuevas experiencias a compartir con tus hijos

No temas ser sincero con tus hijos, ábreles tu corazón, diles que son lo que más amas en el mundo, que te duele esta situación, que ¡necesitas que tu hijo sea el que te ayude a ti!
Sé firme en tus decisiones, no dudes y mantén un estilo de vida honesto con lo que estás predicando a tu hijo. Da ejemplo y hazle ver lo bien que te va y las ventajas que tiene llevar un estilo de vida como el que tú llevas.

Finalmente recuerda, que muchas personas en el mundo aprenden tras las experiencias, ser padres es una experiencia única en todo el sentido de la palabra, no la desaproveches pues cada hijo es una nueva oportunidad de hacerlo mejor.

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