Tan simple como decir “gracias”.






Tan simple como decir “gracias”. Los estudios demuestran que los pensamientos y actos de gratitud tienen efectos positivos en nuestra salud.

Las investigaciones han demostrado que compartir pensamientos de gratitud y realizar actos de bondad puede mejorar el estado de ánimo y tener otros efectos benéficos en la salud. 

“Sabemos que la gratitud tiene un impacto positivo en la felicidad, que aumenta la satisfacción con la vida”, dice Willibald Ruch, profesor de psicología en la Universidad de Zurich, Suiza, autor de estudios sobre los efectos de las fortalezas del carácter, como la gratitud y el sentido del humor. “Es uno de los cinco mejores predictores de felicidad”.

Los estudios indican que quienes expresan gratitud tienen mayores niveles de felicidad, una presión arterial más saludable, mejores relaciones interpersonales, duermen mejor, se deprimen menos y toleran más el dolor. 
Y estos beneficios son duraderos. Investigadores canadienses estudiaron a personas que escribieron cartas de agradecimiento o hicieron obras buenas a lo largo de seis semanas, y observaron que tenían mejor salud mental, menos dolores corporales y más energía; además, realizaron un mayor número de tareas al día durante un período de seis meses.

La gratitud puede beneficiarnos en todas las etapas de la vida. Investigadores suecos descubrieron que personas de entre 77 y 90 años que se sentían agradecidas por lo que tenían se preocupaban menos por el riesgo de volverse cada día más frágiles. “Cuando no pueden cambiar algo, eligen la gratitud y se centran en lo bueno: poder caminar con sus propias piernas, seguir vivas y ser independientes”, dice Helena Hörder, autora del estudio e investigadora de la Universidad de Gotemburgo. “Quizá sea una especie de confianza de que pueden afrontar el paso del tiempo y enfocarse en las cosas correctas”.


Podés introducir cambios positivos en tu vida si elegís abrazar la gratitud.

SAIKU

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